9.9 C
Villa de San Diego de Ubaté
lunes, septiembre 27, 2021

La profe Nelsa, el ángel guardián de los perros abandonados en Susa, Cundinamarca

En un abandonado lugar se encuentra ubicado el Coso Municipal de Susa.

Lo más leído

De sus 60 años, cinco los ha dedicado a salvaguardar los perros en estado de calle de Susa, un municipio ubicado al norte de Cundinamarca. Vestida con botas de caucho, un sombreroy su ganas de ayudar, la profesora Nelsa Cañón Rivera ofrece diariamente su tiempo para el cuidado de los peludos más desamparados. 

Aunque en este pequeño pueblo ya es conocida por su labor, la profe Nelsa, como cariñosamente le dicen, indica que no busca llevarse ningún reconocimiento más allá que el de la satisfacción personal por el deber cumplido al poder ayudarle a los animales abandonados encontrar “un hogar definitivo donde les den amor”.

El Coso Municipal de Susa se encuentra ubicado en un antiguo matadero a solo tres calles del parque principal. Este lugar es usado como espacio para arrojar escombros, chatarra y hasta basura.

Imagen
Este lugar es usado como espacio para arrojar escombros, chatarra y hasta basura. La Villa
Imagen
Viejos vehículos que llevan años abandonados, acabados por el óxido y por el paso del tiempo, son utilizados por Nelsa como una sección para amarrar algunos de los perros que tiene a su cargo. La Villa

Viejos vehículos que llevan años abandonados, acabados por el óxido y por el paso del tiempo, son utilizados por Nelsa como una sección para amarrar algunos de los perros que tiene a su cargo. Las acabadas carrocerías sirven como protección contra el agua y el sol. Otro espacio del devastado lugar es usado para albergar los peludos que le arrojan a cada semana. 

Sobre cómo llegó a responsabilizarse de estos perros callejeros, la profe recuerda que fue un 9 de septiembre de 2016, cuando, en compañía de un funcionario de la anterior administración, le encargaron una perra labradora y a sus siete cachorros que habían sido abandonados. “Los trajimos a este lugar, que no conocía y que en ese tiempo estaba solo, para adecuarles un lugar. Como a los 15 días empezó la gente a traer perros, y el antiguo matadero se convirtió en una perrera. Nos dejaron peludos de todas las razas y criollos, entonces digamos que desde ahí me hice cargo”, cuenta.

Agrega que días después se creó la Junta Defensora de Animales, inicialmente funcional, pero que con el tiempo quedó sola, y así permanece hasta ahora.

La profe Nelsa es docente en la Institución Educativa Tisquesusa, el colegio del pueblo, y sus tiempos libres los dedica al cuidado de los perros y la limpieza del lugar.

La rutina

Sus jornadas empiezan a las 4:40 de la mañana, hora en la que -sin falta- llega todos los días para ‘su primer turno de asistencia’. Como aún es oscuro, se ayuda con una linterna de pilas para poder ver los excrementos de los perros y, en general, limpiar el lugar. Luego de tener todo listo, empieza a alimentarlos y a cambiarles el agua, labor en la que se demora alrededor de hora y media. 

En la tarde regresa sobre las 3:00 pm, luego de terminar su labor como docente y, básicamente, la rutina es la misma: limpiar, alimentar, acompañar.

Imagen
Desde que asumió este rol en defensa de estos abandonados peludos, la profe Nelsa no conoce de vacaciones, domingos o fechas especiales. La Villa

En ocasiones le ayudan algunos de sus estudiantes que voluntariamente decidieron acompañarla en esa dedicada labor. “A veces me ayudan dos alumnos, Alejandra y Juan, que cuando pueden me apoyan y lo hacen voluntariamente. Cuando no pueden lo hago sola”, cuenta. Agrega que lo que más le quita tiempo es “paladear” a los cachorritos. “Uno se demora mucho porque toca enseñarles a comer”, dice.

Pero su aporte no solo se limita en tiempo y dedicación, también lo hace con dinero. Nelsa invierte gran parte de su salario para poder comprar el concentrado para alimentar a los perros, pagar las esterilizaciones y adquirir parte de los medicamentos que necesita. “Se me va un bulto de comida diario, y es que el Ringo (una de las marcas de comida para perro más económica) quedó a $86 mil pesos, cuando antes se conseguía en $76 mil. Entonces sí, yo invierto harto”, dice; y al preguntarle sobre el dinero para los gastos personales responde con una gran sonrisa: “pues ahí dejo un poquito. Primero los animalitos”, recalca.

Imagen
Los cachorros son apartados de sus madres que no saben alimentarse por sí solos. La Villa.

A hoy, el Coso Municipal alberga 60 peludos, entre cachorros y adultos, pero ha llegado a tener cerca de 100 perros. No obstante, gracias a las jornadas de adopción, se han logrado entregar varios de ellos. “Las hembras se entregan esterilizadas y las que no, se hace con compromiso de esterilización. Yo llamó a la gente para que las lleven a las jornadas que se organizan”, explica.

Y es que durante todo este tiempo Nelsa ha entregado en adopción más de 600 perros a familias en diferentes ciudades en Santander, Boyacá, Cundinamarca y Bogotá. “Gracias al apoyo de la emisora local hacemos las convocatorias, también algunos concejales me han ayudado en la búsqueda de familias responsables, incluso hasta mis estudiantes han adoptado. Uno de ellos ya tiene cinco (perros) en su casa”, comenta. 

Imagen
A hoy, el Coso Municipal alberga 60 peludos, entre cachorros y adultos, pero ha llegado a tener cerca de 100 perros. La Villa.
Imagen
Aunque los animales se encuentran en una adecuada condición corporal, hace falta una trazabilidad al ingreso, rehabilitación y adopción de los animales. La Villa

Los días de Nelsa transcurren entre las aulas de clase y sus animales y, a pesar de la titánica labor que realiza, y del ejemplo que da, la problemática no parece disminuir. “Aquí nos dejan perros en sacos cuando son bebés, o sencillamente los meten en costales con notas. Pero bueno, lo importante es que la gente no los mata como se hace en otras partes donde los arrojan en al fondo de un río para que se ahoguen”.

Desde que asumió este rol en defensa de estos abandonados peludos, no conoce de vacaciones, domingos o fechas especiales. “Yo vengo todos los días, llueva truene, haga sol, esté enferma o no, aquí estoy. No podría estar en otro lugar pensando qué será de los animales, se sueltan, hacen males, les pegan, entonces ese pensamiento me atormenta el alma”, menciona.

Es madres de tres hijos, todos profesionales, que cuando la visitan le llaman la atención. “En ocasiones no les gusta, sin embargo, cuando vienen me colaboran con los animalitos. Hasta mis nietos juegan con los cachorros; en fin, todo esto es como espacio de aprendizaje también”.

Un lugar digno para los animales

Nelsa sueña con un lugar digno para los perros que llegan y, sobre todo, con un mayor compromiso de la misma comunidad. “Yo quisiera verlo con menos perritos, con más acciones de la gente, porque es la comunidad la que debe estar al pendiente, más que una Administración Municipal. “Yo quisiera que esto no fuera un Coso Municipal sino más bien un lugar de paso, digámoslo así, en el que llegan 10 perritos y al otro día ya solo queden cinco”, menciona.

Imagen
El IPYBAC mencionó que el lugar designado para el alojamiento (actual coso) de caninos y felinos no cumple con los criterios suficientes para considerarse un centro de bienestar animal. La Villa

Sin duda, la profe Nelsa está dando toda una catedra de cuidado animal y responsabilidad civil en la que, sin esperar nada a cambio, entrega todo de sí por los menos favorecidos. “Ver que le cambié la vida para bien a esos perritos, es el mayor pago que puedo recibir”, culmina la docente.

¿Qué responden las autoridades?

Sobre este caso, buscamos a la secretaria de Desarrollo Económico de Susa, Adriana Morales, quien, en entrevista con LA VILLA, indicó que para el 2021 esperan invertir alrededor de $50 millones entre alimento, acondicionamiento del Coso Municipal, cuidado animal y jornadas de esterilización. “Es la primera vez que se destinan tantos recursos para la atención de animales en condición de abandono”, precisó la funcionaría.

Sobre el futuro del actual lugar en donde permanecen los perros, respondió que se están verificando “dos opciones que permitan el traslado de los animales que se encuentran en el Coso Municipal a un sitio que constituya las funciones de un centro de protección de paso”.

Imagen
Coso municipal en su interior. La Villa.

Por su parte, la gerente del instituto de Protección y Bienestar Animal de Cundinamarca (IPYBAC), Margarita Ramírez, quien visitó el lugar en pasados días en compañía de un equipo técnico, mencionó que el lugar designado para el alojamiento (actual coso) de caninos y felinos no cumple con los criterios suficientes para considerarse un centro de bienestar animal. “Los animales se encuentran en una adecuada condición corporal y en un buen estado emocional, pero al no llevarse registros es difícil darle una trazabilidad al ingreso, rehabilitación y adopción de los animales”, mencionó la funcionaria.

Recalcó que el aspecto de confort “es preocupante”. “El hecho de no tener encerramientos, ni caniles suficientes, obliga a tener a los animales amarrados con cadena en un punto fijo y sin posibilidad de un adecuado resguardo ante las inclemencias del tiempo. Su proximidad a una quebrada y el hecho de que en la zona se traigan materiales de desecho, hace que los aspectos ambientales pongan en riesgo la permanencia en este lugar“, manifestó Rámirez.

Agregó que desde el IPYBAC se acompañará con una campaña de esterilización masiva de caninos y felinos y apoyará con la atención médica veterinaria prioritaria.

Sobre el futuro del lugar, y de los perros que permanecen allí, indicó que están de acuerdo con las dos alternativas que plantea el municipio, “donde los animales son la prioridad y deben ser trasladados a otro lugar sea acondicionado or el municipio o en convenio con una fundación. En cualquiera de los dos casos es importante llevar registros de los animales al ingreso, durante su permanencia en el albergue y en la adopción, se deben protocolizar las rutinas de alimentación, aseo y desinfección, control de plagas y manejo de residuos“, manifesto la gerente del IPYBAC.

Ramírez recalcó que los animales deben vivir sin cadenas, con buen resguardo y con la posibilidad de una atención médica veterinaria permanente.

Lo cierto es que mientras las instituciones actúan, personas como Nelsa, seguirán ayudando a los perros que permanentemente abandonan.

Jorge Suárez Celis

REDACCIÓN LA VILLA

Ponte al día