Docente enseña a 23 alumnos, de seis grados diferentes, en un salón

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A la escuela rural de Salinas, ubicada en jurisdicción de Carmen de Carupa, a más de 3.500 metros de altura y rodeada por montañas y páramos, llegan 23 estudiantes entre los 5 y 12 años a cursar su primaria. Seis grados atendidos por una sola docente, quien debe organizar a estos niños en sus pupitres distribuidos en los cuatro metros cuadrados que tiene el salón de clases.

Este método educativo, denominado escuela nueva o escuela unitaria, es muy normal encontrarlo en zonas rurales y veredas apartadas de los cascos municipales del país. Aquí los estudiantes reciben una educación que rompe con lo tradicional, ya que por su característica la docente atiende simultáneamente a todos los grados.

La docente lleva 17 años en la docencia en colegios rurales. La Villa.

“Es muy difícil. Aquí los de preescolar y primer grado, son los que más necesitan atención, ya que están aprendiendo a sumar, restar y leer. Los demás son más independientes, aunque siempre con nuestra guía y explicación”, cuenta Nidia Consuelo Pulga, docente encargada de esta sede y quien que lleva 17 años trabajando en escuelas rurales.

Para un maestro trabajar con niños y jóvenes de diferentes grados, en una sola aula es un reto, pues debe manejar metodologías muy diferentes a las de las clases convencionales. Además, el curriculum debe atender las necesidades de cada estudiante con los estándares mínimos de cada grado.. Sin embargo, para Nidia, quedan temas sin tratar por el tiempo limitado y la labor de atender a tantos que requieren diferentes actividades.

Todos los estudiantes don de la vereda Salinas, en Carmen de Carupa. La Villa.

Para Nidia, quien debe tomar el único bus que sale desde Ubaté, para llegar a las 6:30 de la mañana y empezar su rutina antes de las 8, el sistema educativo les permite darle al niño la libertad y autonomía necesarias para aprender en un ambiente propicio para ello, ya que esta sede cuenta con con 25 equipos de computo, salón de juegos, biblioteca, una cancha, salón de actos y un parque. “La escuela nueva ofrece oportunidades de desarrollar un aprendizaje activo, en el que el estudiante puede participar en las clases y generar procesos de aprendizaje en equipo”, resalta.

Las ventajas

La docente también señala que este modelo permite a los niños y jóvenes avanzar a su ritmo y de acuerdo con su estilo de aprendizaje, desarrollar procesos individualizados gracias al “currículo flexible” y al desarrollo de guías en las que el maestro orienta y acompaña el trabajo.

El Colegio queda ubicado a 22 kilómetros de Ubaté. La Villa.

De acuerdo con datos del Ministerio de Educación Nacional, otras de las ventajas de la escuela nueva es que se reduce la deserción escolar como la tasa de mortalidad académica (perdida de año). De otro lado, se fortalece la autonomía y la convivencia pacífica.

Salinas, es una sede anexa al Colegio El Hato, que reúne a tres sedes más: Corralejas, Apartadero y Santa Helenita son centros educativos que cuentan con el mismos sistema unitario.

“Es importante entender que la escuela nueva es una oportunidad para permitir que más niños y jóvenes sean incluidos de forma efectiva en el sistema educativo, pero que el trabajo del maestro es fundamental para lograr las metas propuestas. El trabajo por redes de aprendizaje entre maestros de dichas escuelas y los procesos de formación continua, son un excelente apoyo para seguir este maravilloso proceso de formación”, concluye la educadora.

Jorge Suárez Celis

REDACIÓN LA VILLA