El ingeniero químico, Ascencio Gutiérrez Dussan, gerente de Bennu S.A.S, la empresa más grande de explotación de gravilla en Carmen de Carupa, habló en exclusiva con el periódico La Villa de las polémicas que se presentan entorno a esta actividad de minería.

Gutierrez, quien dirige la operación de explotación desde febrero del año 2015, también habló del uso del agua, la sedimentación del río Ubaté, el tránsito de las volquetas y de la demanda que le interpusieron al municipio de Ubaté.

¿Cuéntenos por cuánto tiempo es la licencia de explotación que les otorgaron?

Nosotros tenemos un contrato de concesión por 30 años, de los cuales ya llevamos 12 años, y podemos solicitar una ampliación.

¿Y lo harán?

Si aún tenemos mineral desde luego que sí.

Después de cumplir con el tiempo concedido, ¿qué pasará con las zonas en donde se realizó tal explotación?

De acuerdo a nuestros compromisos ambientales, vamos a rellenar la explotación. Nosotros sacamos el mineral y ese mineral es sustituido por materiales estériles que vamos otra vez a llevar al hueco que hemos hecho y lo dejamos a un nivel normal, de acuerdo a las especificaciones que dejamos en la CAR con nuestro Plan de Manejo Ambiental.

Usted, en su columna de opinión publicada en este medio habló de un rencor colectivo, ¿a qué se refirió?

Sí, es que se han dicho muchas cosas, que la gente ha llevado de un lado a otro; cosas que no tienen ningún asidero científico ni real, y eso ha llevado a que la gente le vaya cogiendo como un cierto rencor y desamor a las gravilleras; entonces, nosotros creemos que eso hay que cambiarlo porque no es cierto y lo que queremos es decirle a la gente que vengan, miren y conozcan y sepan de primera vista qué es lo que estamos haciendo.

¿Y qué es lo que dicen?

Por ejemplo, estaban diciendo que los vapores que generábamos nosotros con las retros y con los carros estaban causando el fenómeno del Niño aquí en el municipio; eso no tiene ningún asidero porque el fenómeno del Niño es un problema que viene desde el pacífico, esta es una cuestión a nivel local y mundial. Entonces, lo que no queremos es que ese tipo de cosas vayan creciendo y la gente crea que si es cierto que aquí la gravillera es la que realmente genera ese tipo problemas.

¿Cuántas compañías han pasado desde que se empezó la explotación de gravilla?

Inicialmente fueron dos personas naturales quienes obtuvieron el título minero; posteriormente lo vendieron a Inversiones Colco, ellos hicieron su trabajo, recibieron otros accionistas y pasó a Arenas y Gravas de Carmen de Carupa; se presentaron otros socios y pasó a otra empresa que se llama Epyca S.A.S, pero fundamentalmente no es que se hayan creado nuevas empresas, pero como entran nuevos socios pues quieren tener su propio nombre. Entonces la última empresa que tiene el título minero es Epyca S.A.S., pero la operación la está haciendo Agregados Bennu S.A.S., entonces no es que se haya cambiado el nombre.

El tema del agua es el punto de fricción entre los algunos ciudadanos y Bennu. En realidad, ¿Cuál es el consumo de agua por segundo que ustedes toman del río?

Nosotros estamos tomando en este momento del río en el orden de 350 metros cúbicos por hora, eso nos da el orden de 11.000 al mes y tenemos un permiso por 18.720, es decir que tenemos un colchón bastante grande de agua que pudiéramos tomar, sin embargo, no lo estamos haciendo porque realmente consumimos lo menos que podamos.

Una vez es utilizada el agua para el lavado de la gravilla, ¿qué hacen con ese líquido?

Tenemos un circuito cerrado, donde los lodos que se producen por el lavado de las gravillas lo procesamos y sacamos nuevamente agua limpia para ser reutilizada por nosotros mismos. El agua no sale de nuestro circuito cerrado.

¿Tienen sistemas de canal?

Sí, va pasando por unas albercas por el circuito. Sale de una alberca, en ella se purifica, hace una serie de ciclos y vuelve para ser tomada para enviarla a la máquina en donde se lava la arcilla y se vuelve a pasar por el proceso. Lo que tomamos del río es para ser reposición de agua que se pierde por volatilización. En invierno, por ejemplo, no necesitamos tomar agua del rio porque no hay mucha evaporización del agua; entonces, de donde tomamos el agua tenemos nuestro contador y a la CAR se informan mensualmente los volúmenes que recogemos; eso no es una cosa en que nosotros tomemos lo que nos dé la gana; vamos controlando para que lo que tomemos sea una cosa muy racional.

¿Ustedes utilizan químicos para el lavado de gravilla?

No, lo único que nosotros utilizamos es un floculante (es un polímero) y eso no es cianuro ni nada que se le parezca. No es toxico.

Y al agua que le agregan ese polímero, ¿retorna al río?

No, en ningún momento esa agua regresa al río. Todo está controlado. Las únicas que bajan son aguas lluvias que también recogemos con filtros, pero no llegan al río. Nosotros incluso en nuestro programa de ahorro de agua tenemos algunos sitios en donde recogemos aguas lluvias que van bajando y ahí las recuperamos en un tanque y las subimos a las albercas, simplemente las recogemos para aprovecharlas cuando llegan.

¿Considera usted que la sedimentación del río Ubaté se deba, en parte, a esta actividad de explotación? ¿Qué piensa al respecto?

No, eso es falso, porque nosotros no botamos lodos al río para que generen sedimentación. Son de pronto los arrastres normales de los ríos que baja desde las cabeceras. De hecho, la CAR hace las visitas y revisan los procesos y saben que tenemos un circuito totalmente cerrado.

El tránsito de las volquetas entre Ubaté y Carmen de Carupa es otro tema que molesta a la ciudadanía, si bien mencionó que ya corrigieron el escurrido de agua, ¿qué cree que hace falta para mejorar?

Pues yo creo que de pronto para mejorar el tráfico y no congestionarlo en dos franjas que nos pusieron; lo mejor, en mi concepto, es dejar que transiten durante todo el día y poder nosotros dosificar la subida de los vehículos y que no haya congestión en determinadas franjas.

O sea, que no les limiten los horarios

Que no nos limiten los horarios. Yo creo que así podríamos hacer mejor labor haciendo ese cambio. Nosotros ya implementamos un modelo de tráfico de los vehículos que vienen desde Ubaté, no los dejamos subir todos al tiempo, porque eso era lo antes pasaba y entonces no le daban vía a la gente, eso es cierto, nosotros lo vimos y lo corregimos inmediatamente. Entonces yo diría que es preferible que se puedan programar durante todo el día y van a subir más suave y se evitan inconvenientes, y la gente (los conductores) van a evitar afanes también, porque a veces cuando regresan, por cumplir el horario de pronto corren y eso no es bueno.

Recordemos la restricción

Nosotros tenemos una restricción y podemos únicamente trabajar de 8 de la mañana hasta las 12 del mediodía, ¿y qué quiere decir eso? Que los vehículos arrancan a las 8 de la mañana de Ubaté y están llegando a Carupa a las 8 y media, ahí ya perdimos media hora, y luego nos toca despachar los carros a las 11 y media, es decir que tenemos solo tres horas para despachar por la mañana, ya no son 4. Difícil realmente, y ahí vienen los afanes. Y en la tarde vamos desde las 4 a las 10 de la noche y ahí sucede lo mismo. Entonces, si nos dejaran el horario completo, ya habría una programación más suave en la mañana y no los amontonaríamos durante todo el día.

¿Cuántos vehículos tienen?

Es este momento nosotros trabajamos el orden de unos 35 a 50 vehículos por jornada. Los vehículos que van en la mañana regresan en la tarde.

Háblenos un poco de la demanda que esta compañía le interpuso al municipio de Ubaté, ¿fue por el horario?

No solamente por el horario. Nos cerraron y entonces no nos dejaron trabajar. Uno ve que están afectando realmente los derechos de los trabajadores, de la empresa, de la libre competencia; una cantidad de cosas que se afectaron ahí, por esa razón se presentó una demanda contra el municipio. Se solicitó la conciliación y desafortunadamente no apareció el municipio; yo creo que todo es viable, pero no ha habido como el interés del municipio. Estamos esperando a ver qué define la corte.

Jorge Suárez

REDACCIÓN LA VILLA