“El colegio es muy estricto. Aquí las alumnas vienen a estudiar, no de turismo”: Rodríguez

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María del Pilar Rodriguez lleva siete años como rectora del colegio Santa María de Ubaté. La Villa.
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Lleva siete años liderando unos de los mejores colegios oficiales del departamento, según los resultados del Icfes en los últimos años y su labor académica ha sido reconocida por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, la Secretaría de Educación de Cundinamarca y el Congreso de la República. Así es la Institución Educativa Departamental Santa María, el colegio femenino del municipio de Ubaté. Su rectora, María del Pilar Rodríguez, resalta esa labor que los encamina a un objetivo mayor: ser el mejor de Cundinamarca.

La institución, que este año cumple 113 años, alberga a 2.019 alumnos, solo cuenta con estudiantes hombres en dos de sus sedes rurales, de las cuatro que existen. Otorga doble titulación a sus alumnas egresadas: académico y técnico comercial, avalado por el Sena.

Su rectora, quien es Magister en administración educativa de la Universidad Externado de Colombia, licenciada en Ciencias de la Educación con especialidad en español e inglés de la Universidad de Cundinamarca y especialista en evaluación educativa y gerencia en recursos humanos, habló con LA VILLA de su paso por el colegio, los problemas, los reconocimientos y de la polémica que se desató entorno a la decisión de cambiar la sudadera.

Empecemos hablando de usted, ¿Cómo llegó a ser la rectora del colegio Santa María?

En 1999 llegué a reemplazar a la rectora de ese entonces, Inés Gutiérrez, luego de estar 14 años en Fúquene. Duré hasta el 2006 cuando fui trasladada al colegio La Granja de Zipaquirá. En 2010, recibo las llamadas del Gobernador de Cundinamarca de turno, Andrés González y del candidato a la gobernación de la época, Álvaro cruz, quienes me propusieron volver al colegio a remplazar a Beatriz Arévalo Daza, quien se iba a dirigir al Instituto Bolívar.

¿Qué la motivó volver?

El hecho de que esta institución haya formado a mi madre como una excelente dama, es un orgullo, y por eso regresé. Tuve una excelente modelo, que fue mi madre, Ana Joaquina Paéz de Rodríguez, quien fuese docente y estudiante del Santa María, condecorada como la mejor maestra en ese entonces.

El colegio Santa María ha logrado buenos resultados, ¿A qué se debe ese éxito?

Nosotros las titulamos cuando han cumplido el lleno de sus requisitos. El colegio es muy estricto, tenemos disciplina. Aquí las alumnas vienen a estudiar y a formarse, no de turismo por la institución, eso es bien claro, y pienso que por los mismos esquemas de disciplinas y de calidad excelencia el colegio ha logrado un excelente posicionamiento, y no lo digo yo, sino los resultados que hablan de la calidad educativa del servicio que oferta el colegio. Hemos logrado que nuestras estudiantes se concienticen que la institución les colabora en su proceso de formación como damas auténticas y como bachilleres excelentes.

¿Les facilita la labor académica el hecho de ser un colegio femenino?

Nos ha facilitado muchas cosas. Además, que estamos muy contentos que los colegios europeos hayan hecho un análisis de la educación por género que entregó como resultado que son menos los problemas que registran las instituciones cuando solo se atiende población de un solo género; ya sea hombres o mujeres. Al colegio llegan muchas niñas con muchos baches y vacíos en su formación y con problemas en el interior de sus hogares, por eso queremos que el colegio Santa María sea un ambiente acogedor, digno y respetuoso.

Pero han tenido que lidiar con el embarazo juvenil y más por ser femenino

Teníamos un problema demasiado álgido con las niñas embarazadas. Había años que registrábamos 20 niñas embarazadas y eso me preocupaba mucho. Afortunadamente hemos bajado esa cifra, este año solo llevamos una.

¿Y cómo lo han hecho?

El colegio les ha enseñado a las niñas que se deben tomar decisiones previamente analizadas. Aquí les hablamos que todo a su tiempo, porque las malas decisiones redundan en llantos, golpes de pecho, preocupaciones y señalamientos, que eso me parece muy grave, entonces las niñas se han concientizado al respecto.

No les prohibimos nada porque es lo más natural que una niña sienta atracción por un muchacho, pero les decimos que a su tiempo y que miren bien de quién se van a enamorar, que aprendan a ser exigentes y que las valoren, porque el comportamiento de los caballeros depende del alto nivel de exigencia que tengamos las damitas. Eso no quiere decir que tengamos que ser ‘dedi paradas’ o millonarias, no, la más sencilla puede lograr que la respeten y que se prepare para ser, novia, esposa, mamá, profesional y agente de aporte a la sociedad.

Aquí junto a su equipo de coordinadores. La Villa.

Usted es enfática al referirse a los valores familiares, ¿Cómo determina usted que una estudiante se encuentra en un buen entorno familiar?

Desde las chiquitas del preescolar les hemos tratado de inyectar con los coordinadores, profesores y padres de familia, que lo que el país requiere es formación de personas en vez de bibliotecas ambulantes, está exigiendo personas que vivencien los valores porque se han perdido, y yo pienso que es mucho más sensible esta tarea en la mujer, aunque a los hombres también les corresponde. ¿Y por qué la mujer? porque es la que direcciona la sociedad.

Exigimos que se vivencien esos valores que identifican a las verdaderas damas, que aprendan a ser femeninas, que su comportamiento, porte y vocabulario sea el de una dama, que sean delicadas, y todo esto lo logramos con la colaboración de los padres de familia.

El cambio de sudadera ha generado polémica en las últimas semanas, ¿Por qué se toma esa decisión?

El cambio de sudadera obedeció a una solicitud de las estudiantes de hace cuatro años cuando se cambió el uniforme de diario. Las niñas de ese entonces pidieron que también se cambiara la sudadera, a lo cual no aceptamos porque veíamos que las familias de las estudiantes de nuestro colegio son de bajos recursos, entonces dejamos así para que en su momento se hablara de la sudadera.

El año pasado una de las solicitudes más sentidas fue el cambio de sudadera. Fuimos el mejor colegio oficial de Ubaté y la provincia y unos de los mejores de Cundinamarca y eso nos da aval para poder tener una identidad propia.

Tomé la decisión de avalar la solicitud de las estudiantes, y se expuso la noticia en la clausura del año pasado. Volvimos a hablar en la rendición de cuentas en febrero.

Entonces no hay inconformidad por el cambio, pero si por el valor y por contar con un único distribuidor

Sí. La gente tiene que establecer un paralelo en que los materiales que se venían utilizando son de menor calidad a los que buscamos. Los que saben de eso pueden dar fe de lo que digo. ¿A quién buscamos? A la fábrica La Fayette, que es colombiana y lleva más de 25 años de experiencia y es la proveedora de los textiles para la confección de prendas de todas las fuerzas militares, Avianca, Claro y varias compañías de reconocimiento.

¿Qué tuvieron en cuenta?

Les hablamos que queríamos una tela de excelente calidad pero que fuera económica. Aquí todo lo que compramos queremos que sea, bueno, bonito y barato. Y les exigimos un certificado de calidad de sus productos, porque no queremos que la tela se rompa con facilidad. Luego escogimos el modelo, que tiene cuatro piezas (saco, pantalón, camiseta y pantaloneta) junto con el Consejo Estudiantil, que tiene una representante de cada salón y los docentes.

¿Por qué se habló de un solo punto de venta en Ubaté?

En un primer momento no había sino como 600 metros y el problema, y en eso no tengo nada que ver, fue que los compró Confesiones Barbie. Eso motivó que la gente empezara a hablar de que aquí hubiese negocio. Entonces cuando las señoras confeccionistas, yo no sé si de Ubaté en pleno, fueron a buscar la tela ya no había.

Cuando escuché eso llamé a La Fayette y me dijeron que ya se había programado en sacar toda la tela de las sudaderas para que en los primeros días de mayo estuviese a disposición de cualquiera que quisiera comprarla. Yo no me caso con ningún confesionista porque yo llevo mucho como rectora y yo sé cómo debe ser el procedimiento. Pero con base en eso me mancillaron mi nombre, me pisotearon mi honor, hasta se metieron con mi mamá, cuando ella fue toda una matrona en Ubaté y no hubo el debido proceso, aquí nadie vino de manera decente a preguntar nada. Todo con respeto, porque así lo manejamos en este colegio.

¿Siente que se equivocó con la decisión de cambiar la sudadera?

Yo no siento temor que se me acuse en la Secretaría de Educación, la gente sabe que se hizo el debido proceso. Pero si creo que me equivoqué en el término del tiempo, porque de pronto hay padres que no tiene dinero para poder comprarla ahora, entonces decidimos, con todo el Consejo de Profesores, que lo mejor era extender hasta terminar el año. Las niñas de once no están obligadas porque les queda es muy poquito tiempo, pero si hay alguna que la quiera mandar a hacer no le puedo impedir.

¿Qué es lo que resalta del Colegio Santa María?

Los resultados en las pruebas Icfes, que han sido más satisfactorios de lo que uno piensa. Nuestras niñas han sido las mejores. De años atrás hemos venido mejorando cada vez porque ha sido como una meta. En el 2016 fuimos el mejor colegio oficial de Ubaté y de la provincia, uno de los mejores del departamento y le seguimos apostando para ser el mejor de Cundinamarca.

Jorge Suárez Celis

REDACCIÓN LA VILLA