18.7 C
Villa de San Diego de Ubaté
martes, abril 13, 2021

Cuatrocientos metros bajo tierra

Lo más leído

La pocas veces que se escucha de minería en Colombia es cuando pasa un accidente dentro de estas, pero los guachetunos llevamos décadas escuchando y viviendo de esta actividad. La minería es una especie de lucha entre el hombre y la naturaleza en la que el hombre no debe pretender vencer a su contendiente. Todos los días la mina amanece diferente, ejerce más presión, aparece un nuevo manto de carbón o simplemente la explotación requiere más trabajo. Es cambiante, pero hay posibilidades de hacer una minería responsable para el medioambiente y para los trabajadores.

A todos los que vamos llegando nos hacen decir nuestro nombre y número de cédula mientras Nancy castillo, profesional en salud ocupacional, sostiene el alcoholímetro. -Siga, me dice.

─ ¿Por qué hacen prueba de alcoholemia? ─ Pregunté

─Esta es una de las actividades con más riesgo y necesitamos que las personas tengan todos sus sentidos alerta.

Jonathan Páez es el ingeniero encargado de la mina El Rinconcito ubicada en Guachetá – Cundinamarca. Él me acompañó durante mi recorrido. Guachetá es un municipio minero y produce unos de los mejores carbones del país. En el caso de la mina El Rinconcito el carbón que se extrae hace parte de los carbones volátiles. Que se divide en: bajos, medios y altos en cenizas y se usan para producir coque. La mayoría del carbón de El Rinconcito es bajo o medio lo que quiere decir que es de mejor calidad por la cantidad de cenizas y mayor su precio en el mercado. Una tonelada de carbón bajo en cenizas cuesta 350 mil pesos, hoy, más caro que un barril de petróleo.

Son las siete de la mañana y 30 personas esperan su turno para entrar a la mina. Un coche, una especie de caja de 3 metros de alta por uno de ancha, sostenido por una guaya gruesa y puesto sobre una vía hecha de rieles y que le permite subir y bajar gracias a un motor con sistema de poleas es la única manera de acceder a lo más profundo de la mina. Dentro de esa caja metálica van entrando uno por uno hasta completar 10 personas. El primero que se sube queda en el fondo de coche en posición fetal, apoyando sus pies y espalda en cada pared del coche y así hasta llegar al último. Todos llevan botellas de gaseosa grande llenas de jugo o agua y algo de comer en bolsa. Y es entendible porque solo volverán a la superficie hasta las 3 de la tarde. Su primera tarea es sacar los residuos que deja la explotación dentro de la mina, rocas y tierra, en la zona a estos desechos se les conoce como peña.

Mientras pasan frente a la imagen de la virgen del Carmen, se despiden. Juan Diego.

Todos llevan años trabajando en minas y hoy ya es normal para ellos entrar y ver como la luz y el sonido desaparecen. José Carreño nació en Paz del Rio – Boyacá y llegó a Guachetá en julio de 1987. Lleva más de 30 años trabajando en minería. Llegó al pueblo por la recomendación de un amigo que trabajaba en Fusagasugá, también en minas. Él le dijo que se viniera para Guachetá porque ahí había trabajo.

─¿Cómo fue la primera vez que entro a una mina? ─ Le pregunté a José

─La primera vez solo bajé hasta la mitad del vertical. A mí me dio culillo, si no es por unos compañeros que me animan a seguir bajado yo me hubiera devuelto─ añadió José─. Después yo no quería entrar por allá, ni mirar esas minas.

Mientras para José, y para muchos, fue difícil entrar a la mina por primera vez, para otros como Milton Gonzales fue divertido. Milton al igual que José tampoco es guachetuno, viene del Valle del Cauca y también llegó por recomendación de alguien, en este caso por un primo que ya estaba trabajando en Guachetá.

─La primera vez que yo entré a una mina fue una experiencia elegante─ afirma Milton mientras suelta una carcajada contagiosa-. Yo sentí felicidad. Siempre lo había querido hacer.

Nicodemos Páez, reconocido minero de vieja data, es el dueño de la mina El Rinconcito y se ha caracterizado por tener una de las mejores minas en la región, ejemplo en tecnificación y calidad para las demás y esto se debe solo a su esfuerzo e interés de hacer crecer su empresa y las personas que trabajan con él. Jonathan me cuenta que El Rinconcito tiene tres niveles de explotación y están divididos en segundo, tercero y cuarto nivel, el primero es la superficie. El segundo nivel está a 210 metros de profundidad, el tercero a 370 y el cuarto a 430 metros. Desde la Boca mina, la entrada, hasta el segundo nivel el coche tarda 3,3 minutos, al tercero 3,7 y al cuarto 4,3.

Aunque manifesté en repetidas ocasiones mi deseo de entrar a la mina, para ver con mis propios ojos el proceso de extracción, no me lo permitieron porque no tenía ARL y eso es un requisito indispensable dentro de El Rinconcito.

La boca mina es un manto de carbón que comenzó a ser explotado y de ahí hacia abajo se creó lo que llaman vertical que se convierte en la vía de acceso y se prolonga 400 metros bajo tierra. Después, cuando la vertical marca los primeros 200 metros comienzan a crear los túneles horizontales o frentes de explotación. De ahí en adelante se dejan 60 metros y se crea otro frente o nivel. Dentro de cada línea de explotación hay varias tareas por hacer. Están los frenteros, quienes se se encargan de ampliar el túnel horizontal o línea de extracción y van con martillos de presión abriendo camino para que los corteros piquen el carbón, después de que los frenteros y corteros hacen su trabajo, los reforzadores construyen puertas en madera, cada metro, para sostener la mina con el objetivo de prevenir derrumbes. El carbón que pican los cortadores cae dentro de una tolva interna en cada frente. Luego, se carga el carbón en los coches de cada túnel y se llevan por unos rieles a una tolva más grande que está ubicada en el cuarto nivel a 400 metros de la superficie y más conocida como tetero. Ahí, en lo profundo de la mina está el embarcador. Él es el encargado de abrir las compuertas del tetero y llenar el coche principal que luego sale a superficie por la vertical. El coche tiene una capacidad de una tonelada cuando es carbón y más de dos cuando es peña. Esto se debe a que el carbón ocupa más espacio y es más liviano.

Gerardo Taquinas es de Jamundí – Valle del Cauca. Trabaja en minería desde los 16 años y lleva 19 en Guachetá. Ha pasado por todos los cargos dentro de una mina. Ha sido cochero, frentero, reforzador y administrador, aunque ese cargo lo conocen como ministro, pero de los que si trabajan.

─Alguien con tanta experiencia en minería cuál cree que es el primer trabajo que se debe tener.

─ Uno empieza como garitero. Y ¿qué es ser garitero?─ añade Gerardo─. Es cuando uno le lleva el almuerzo al papá y a los vecinos a la mina y pagan por eso.

─ ¿y cómo llevan los almuerzos cuando son varios?

─En una vara amarramos los portacomidas y la llevamos en las manos. Amarrados con una pita a la vara.

Cuando el coche principal está lleno, el embarcador hala una cuerda y hace sonar una campana en la superficie. El malacatero, el operador del motor que sube a través de una guaya el coche, de acuerdo a las veces que suene la campana sabe que es lo que va a sacar, si es personal, carbón o peña, y también en qué nivel debe parar. Él sube hasta la superficie el carbón y lo deposita en una tolva donde los patieros lo seleccionan y sacan restos de madera y rocas que pueden ir con él. Luego, llegan las volquetas y llevan el carbón hasta el cliente. En El Rinconcito se extraen cerca de 100 toneladas de mineral diariamente.

La minería es una fuente de empleo y de sostenibilidad económica para Guachetá, porque no solo beneficia a los empleados directos, sino también a los comerciantes del municipio. Juan Diego.

La minería es una fuente de empleo y de sostenibilidad económica para Guachetá, porque no solo beneficia a los empleados directos, sino también a los comerciantes del municipio. Sorprendentemente la mayoría de personas que trabajan en la mina son de otras partes del país que llegan a Guachetá en busca de una mejor calidad de vida. Misael Moreno ha trabajo durante 20 años en minas y nació en Guachetá, pero dice que los guachetunos preferimos o ser los dueños de las minas o dedicarnos al proceso del transporte, pero no meternos a la mina.

Francisco es del norte del Cauca. En el 2008 tuvo que abandonar su pueblo, en el que había presencia de paramilitares y guerrilleros de las FARC. Él era conductor de bus en su municipio.

─¿Qué pasó? ¿por qué se vino?

─Uno subía en el bus se encontraba a los Paras y ellos bajaban la gente. Me hacían llevarlos hasta donde ellos quisieran. Luego me encontraba a la guerrilla y lo mismo. Tenía que hacer caso porque infundían miedo en el pueblo. Los Paras se colgaban cuchillos llenos de sangre en al cuello y se la pasaban drogados. Un día las FARC me pararon y me quitaron el carro, me iban a dar candela. Yo salí corriendo rápido y me boté a un rio. Me tocó dejar todo allá, nunca más volví.

Hace casi dos años Francisco llegó a Guachetá por recomendación de su hermano. Porque después de salir de su pueblo se fue para Bogotá, allí trabajó un tiempo y luego se vino para Guachetá.

A las tres de la tarde comienzan a salir todos. Sus caras no se pueden reconocer, traen casco, mascarilla y la poca piel que está descubierta es negra por el polvillo del carbón, al igual que sus manos, su overol, casco y martillo también son negros, negros como el carbón que extraen. Se van para sus casas con rapidez porque el cielo da muestras de que despedirá el día con lluvia.

Mientras pasan frente a la imagen de la virgen del Carmen, se despiden. Que descansen les digo porque como dice el himno de Guachetá: muchas manos trabajan sus minas, extrayendo el humilde carbón. Y gracias a esas manos que arriesgan su vida, cada día, se debe en gran parte el desarrollo del municipio que está ubicado a 120 kilómetros de Bogotá.

Juan Diego López Piraquive

REDACCIÓN LA VILLA

Ponte al día