Miguel Ángel tiene 12 años, cursa sexto grado en el Instituto Bolívar de Ubaté y con el dinero que ganó indicó que se compró un libro de artística que le hacía falta para el colegio.
A tres kilómetros de Ubaté vive Miguel Ángel Mendoza, un niño que con tan solo doce años se recorrió todo el sector intentando convencer a los lugareños de que le compraran una boleta de una rifa para esterilizar a su perrita.
El pasado sábado, 29 de febrero, se llevó a cabo una jornada de esterilización y con ella la Unión Animalista de Ubaté (UAU) y el medio de comunicación La Villa Mascotas organizaron una rifa con el fin de recaudar fondos para operar más de 20 perritas en estado de calle.
Varios voluntarios se ofrecieron a vender las más de 420 boletas disponibles, cada una con un costo de tres mil pesos, todo para lograr el objetivo. En medio de esta actividad, hubo un caso particular de un niño que quería esterilizar a su mascota, pero no tenía los medios para hacerlo, razón por la que se le pidió ayudar a vender una hoja con 15 puestos.
Decidido, Miguel Ángel tomó su hoja y empezó a recorrer la zona donde reside, cerca a Puente El Río. Caminó varios metros y casa por casa fue ofreciendo las casillas mientras el sol lo agotaba. Varios policías le compraron boletas. Sin embargo, luego de tres días -y a tan solo uno para la jornada de esterilización- a este niño aún le quedaban cinco boletas.
“Estaba muy triste y se puso a llorar porque no las había vendido todas”, narra Ercy Arguello, madre del pequeño. Al ver el estado de su hijo, Ercy decidió comprarle las cinco boletas que le quedaban anotando el nombre de él y el de sus cuatro hermanos.
Ese mismo sábado, sobre las 07:00 de la noche, se llevó a cabo la rifa, con la fortuna que dio como segundo ganador a Miguel Ángel, quien podía reclamar su premio: la suma de $100 mil pesos. El infante no creía la noticia, no solo había logrado que Luna, su mascota, fuera esterilizada ese sábado, sino además había ganado uno de los premios de la rifa, la misma con la que con tanto esfuerzo ayudó a vender.
Miguel Ángel cursa sexto grado en el Instituto Bolívar de Ubaté y con el dinero que ganó indicó que se compró un libro de artística que le hacía falta para el colegio.
Con cara del deber cumplido, este pequeño invitó a toda la comunidad a ser responsables con sus mascotas, esterilizándolas antes de que entren en celo y así evitar que crías sean arrojadas al río, o que la historia de cientos de perritas que mueren a causa de un embarazo complicado por no operarlas a tiempo se repita.
Hoy, Miguel Ángel continúa sus días en compañía de su fiel amiga: Luna, y con su libro nuevo. Este desenlace se puede interpretar como un premio a su decidido compromiso de ver bien a su mascota. Sin duda, una gran lección para algunos adultos que todavía no entienden lo que este pequeño ya tiene claro.
Karla Andrea Amaya
REDACCIÓN LA VILLA MASCOTAS

