La llegada al barrio La Paz, en el municipio de Zipaquirá, se convierte en una prueba a la paciencia para muchos conductores de la vía Ubaté – Bogotá. Este punto recibe el paso de vehículos de cuatro vías de alta circulación.

Aunque la entrada en funcionamiento de la variante, el 6 de mayo de 2015, permitió alivianar parte del tráfico de la zona -gracias a una glorieta con cinco ramales y sus respectivos giros, los cuales permiten la conexión vial de las variantes Bogotá-Zipaquirá, Bogotá-variante comuneros y las interconexiones viales a BriceñoUbaté y Zipaquirá-, se siguen presentando las congestiones.

Pero, ¿por qué la variante de Zipaquirá se hizo sin doble calzada?

Inicialmente la variante se diseñó pensada en una doble calzada, y se adquirieron algunos de los terrenos para construirla, objetivo que no se logró porque los recursos no alcanzaron, según lo informó la unión temporal Los Comuneros (concesión responsable) en 2013

“Como parte del contrato de concesión de la vía Zipaquirá-Bucaramanga, en 2008 se firmó el otrosí 15, que consistía en el estudio y la construcción de la variante. Sin embargo, con los recursos sólo pudimos hacer la doble calzada desde el kilómetro 33 hasta el peaje de Casablanca y un carril de la variante. Fueron siete kilómetros de doble calzada y siete de la variante, en los que se invirtieron casi $70.000 millones. Sólo la variante costó $35.000 millones”, señaló la entonces directora jurídica, Diana Gómez Gómez.

En ese año, se dio apertura a la variante luego de seis meses de haber terminado los trabajos, debido al vacío para la construcción de la glorieta hacía Briceño.

Los Comuneros firmaron un contrato de rehabilitación, operación y mantenimiento de los 370 kilómetros de la vía Zipaquirá-Bucaramanga desde 2002. El contrato fue por 10 años y en 2012 devolvieron el corredor vial. Sus últimos trabajos fueron la variante y un tramo de doble calzada hasta el Peaje Casablanca.

Lo cierto es que desde entonces el tráfico vehicular, que viene desde el norte del país hacía Bogotá, debe ingresar al municipio de Zipaquirá como lo hacía habitualmente. La variante solo es utilizada en un solo sentido para el tráfico que viene desde Bogotá. (En los puentes festivos cambia de sentido para los planes retorno).

Puntos críticos

La carencia de una variante con doble carril ha convertido el paso por Zipaquirá en toda una odisea, además de peligroso teniendo en cuenta el cruce hacía Nemocón, uno de los puntos con mayor número de accidentes.

Tanto fue el incremento de la accidentalidad en esta intersección, donde se han perdido vidas humanas, que en septiembre de 2017 la Administración Municipal de este municipio realizó una reunión con el Instituto Nacional de Vías (INVIAS) con el objetivo de buscar una solución a elevado número de accidentes debido a que el semáforo de este punto no funcionaba en ocasiones, lo que incrementaba el riesgo de accidentes.

Entre las soluciones acordadas se dio la construcción de reductores de velocidad sobre la vía nacional metros antes del cruce, sincronización y cambio de semáforos y la reducción del terraplén localizado en el costado suroccidental de la intersección. Todo esto con el fin de mejorar la visibilidad de quienes vienen de Bogotá y los que cruzan desplazándose desde Zipaquirá hacia Nemocón.

Otra propuesta sugerida en dicha reunión fue la construcción de un puente a desnivel sobre este cruce como solución definitiva, la cual fue descartada en el momento al no encontrarse dentro de los alcances de obras que adelanta el INVIAS.

Por ahora, los conductores que se dirijan hacía Bogotá deberán continuar soportando los trancones en los puntos críticos, como lo es cruce de La Paz, en Zipaquirá.

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