El vehículo hurtado en el parque de Ubaté y que tres horas después fue encontrado desvalijado

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Un nuevo caso de hurto, esta vez a un vehículo, se conoció en los últimos días en el municipio de Ubaté. El ciudadano, víctima del delito, a quien llamaremos Carlos para proteger su identidad, por solicitud del mismo, le narró a La Villa lo ocurrido.

El hecho sucedió el viernes santo (14 de abril), cuando en compañía de su familia, llegó al parque Los Libertadores de Ubaté para participar del viacrucis organizado por la parroquia de la Basílica Menor del Santo Cristo. “Veníamos dispuestos, como todos los años, a participar en el santo viacrucis. Siempre vamos al Divino Niño de Guatancuy, pero como ese día estaba lloviendo le dije a mi familia que fueramos a otro lado porque la bajada era peligrosa. Entonces decidimos hacerlo en el casco urbano de Ubaté, que era el recorrido de la Basílica. Dejamos el carro en una de las bahías del parque frente a Crediflores, porque imaginamos que era seguro ese lugar”, contó.

Llegaron muy puntuales. A las 07:30 de la mañana, hora que empezó el ritual religioso. El vehículo tipo camioneta fue estacionado frente a la entidad financiera. “Recorrimos las 14 estaciones por las calles del municipio. Todo duró alrededor de hora y media. Llegamos otra vez a la bahía a las 10 de la mañana y mis hijas, al no ver la camioneta, me preguntaron por ella. Yo sabía que en ese lugar no era prohibido estacionar, por lo tanto no creía que se lo hubiese llevado la grúa”, narró Carlos.

La preocupación se apoderó del incauto ciudadano. “Me afané y todo me parecía raro. Era claro que nos habían robado el carro”, recuerda. Como era un día festivo, no lo pensó dos veces y decide ir hasta el Comando de la Policía y solicitar ver las grabaciones de las cámaras. “Llegamos allá y le conté al policía de turno lo que había sucedido. Llamaron al encargado del lugar, esperamos 20 minutos y nos hizo seguir. Empezó a rastrear el carro desde la hora que lo dejamos. A las 08:50 de mañana se ve a un hombre dar vueltas alrededor del vehículo, intentó abrir todas las puertas, no pudo, volvió, se pasaba por la zona, iba desde la notaria hasta la alcaldía, pero no se le veía la cara. Al acercar la imagen del rostro del sujeto, no se veía con claridad”, relató.

Era una hecho. La Camioneta de Carlos había sido hurtada 100 minutos después de haberla dejado estacionada en la bahía del parque. No se sabía de su paradero y tampoco se tenía plenamente identificado al delincuente. “Pensé que como el sujeto había caminado varias veces por la zona de la alcaldía, era posible que las cámaras de la Casa Consistorial hubiesen registrado su rostro con mayor claridad para así poder identificar quién era, pero al llamar a la alcaldía nos dijeron que esas cámaras no servían, que desde que cayó un rayo no se han podido arreglar. Nos lo confirmó la Secretaría de Gobierno”, agregó Carlos.

No era un chiste. Las cámaras del ‘palacio de gobierno’ estaban fuera de servicio.

Carlos siguió la ruta que posiblemente había tomado el sujeto, según lo observado en la cámara. “Tratamos de ver una cámara de la esquina de la Casa de la Cultura y tampoco servía”.

El vehículo

Transcurrieron tres horas desde que el delincuente se había llevado la camioneta y ya todo el cuerpo policial estaba advertido del hurto del vehículo, quienes empezaron a rastrearlo.

En ese mismo momento, Carlos recibe una llamada de un conocido de la familia para comunicarle que habían visto la camioneta cerca a la glorieta de la salida a lenguazaque, junto a la planta de Doña Leche. “Efectivamente era mi carro”, mencionó.

El vehículo fue abandonado en ese lugar. Estaba chocado por atrás y desvalijado. “Le robaron el radio, la alarma, el pito, dañaron todo, lo esculcaron y lo rompieron por dentro. Para ellos fue más viable llevarse las pertenencias (computador y dos celulares) y sus partes, que el carro, porque ya lo estaban rastreando”.

Ese día, a pesar que era viernes santo, Carlos puedo interponer la denuncia en la Fiscalía donde narró lo sucedido.

Carlos, a pesar que sus pertenecías jamás fueron ubicadas y el sujeto no fue identificado, hizo un llamado a las autoridades. “Quiero llamar la atención por lo que me sucedió, porque debe existir un circuito de cámaras óptimo y una persona a cargo todo el tiempo, o varias, para que roten”, acotó.

También invitó a los ciudadanos de Ubaté que han sido víctimas de hurto a denunciar. “Aquí lo importante es que se denuncie, que cada vez que suceden este tipo de cosas es muy importarte dejar la anotación como evidencia y sumar a las cifras”, concluyó Carlos.***

***El lunes siguiente Carlos se dirigió a la Cooperativa Crédiflores con el fin pedirle al gerente de la entidad le permitiese ver las cámaras. Sin embargo, estás sólo filmaban hacía la parte interior. Ese día se enteró que gerente general de esta entidad, el ex alcalde Jorge Cendales, también había sido víctima de hurto en su vehículo en ese mismo lugar.

Jorge Suárez Celis

REDACCIÓN LA VILLA