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Villa de San Diego de Ubaté
miércoles, junio 29, 2022

Un día con el párroco de Nuestra Señora de la Anunciación

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Es una mañana fría de un día de sábado, oscilante entre los 10 y 12 grados centígrados; el padre Wilson Garnica Rodríguez, Párroco de Nuestra Señora de la Anunciación desde hace cinco años, iglesia, de una población de nueve barrios y once veredas, ubicada ente los barrios de Villa Rosita y San José del municipio de Ubaté, se levanta persignándose y, con algunas oraciones, encomienda el día que va a empezar a Cristo y a María Virgen.

La comunidad de Nuestra Señora de la Anunciación celebró su primera eucaristía el 25 de marzo del año 2002 en un templo construido con madera, cartón, lona y alambre, que se terminó de constituir, con el apoyo de los feligreses, al poco tiempo. Dicho templo se iluminó con improvisadas instalaciones eléctricas y los fieles adecuaron el lugar con sillas, veladoras y diferentes imágenes religiosas que desde sus altares imprimieron el ‘toque final’.

Ahora, 15 años después, el viejo templo, en donde se construyó el salón comunal del barrio San José, te tiene a su costado derecho una nueva estructura que se empezó a edificar hace 9 años. A diferencia de la anterior obra, para esta se han empleado cemento, bloques, ladrillos y varillas, que dos obreros han manipulado para levantar lo que es hoy el nuevo templo parroquial.

Ahora bien, parece increíble que 17 mil millones de pesos separen al padre Wilson de la finalización de esta obra, y aunque él es consciente de su pasajera permanencia en esta parroquia, sabe que deberá seguir realizando bazares, rifas, colectas y vendiendo almuerzos en el restaurante parroquial, trabajando de la mano de su comunidad, a fin de completar los recursos necesarios para hacer alcanzable esta cifra.

El Mismo párroco de Nuestra Señora de la Anunciación afirma que “paso a paso” deberá continuar con esta obra, siempre con humildad y con la gracia procedente de Dios pues, en su consideración, la verdadera grandeza se mide en términos de servicio, a sabiendas de que el mismo Jesús ofreció el más alto ejemplo de tan ilustre don.

Con tal ilusión pasa este sábado, otro día más, en el cual no se detiene el pregón de lo él llama la “pedagogía del humanismo”, cuyo significado, según el padre, hace alusión al hecho de que aún “siendo pobre se puede compartir, acercándose al otro con solidaridad”. Al final del día, el padre Wilson aguarda la llegada del domingo que con alegría le permitirá reencontrarse con sus files y celebrar con ellos la eucaristía.

REDACCIÓN LA VILLA

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