La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) culminó la primera fase de su proyecto de compostaje con un balance de 100.000 bultos de fertilizante orgánico mineral entregados, equivalentes a 4.000 toneladas, elaborados a partir del buchón de agua (Eichhornia crassipes) extraído de manera controlada del complejo lagunar Fúquene-Cucunubá-Palacio.
El proyecto busca aprovechar esta planta invasora, cuya proliferación afecta las condiciones ecológicas de los cuerpos de agua, para producir un fertilizante destinado a la recuperación de suelos degradados, el fortalecimiento de cultivos y el desarrollo de actividades de restauración ecológica.

De acuerdo con la CAR, el fertilizante ha llegado a familias campesinas, agricultores y proyectos ambientales de más de 30 municipios de Cundinamarca y Boyacá, entre ellos Ubaté, Fúquene, Sutatausa, Tausa, Chía, Cajicá, Cota, Zipaquirá, Chiquinquirá, Ráquira, Saboyá y San Miguel de Sema.
“El fertilizante ha llegado a familias campesinas, agricultores y proyectos ambientales de más de 30 municipios de Cundinamarca y Boyacá”, señaló Helmuth Cárdenas, director técnico de Infraestructura Ambiental de la CAR.
Una planta invasora convertida en fertilizante
El proceso comienza con la extracción controlada del buchón de agua de la laguna. Posteriormente, el material vegetal es trasladado a una planta donde pasa por etapas de secado, trituración, compostaje, maduración y empaque, bajo condiciones técnicas de temperatura, humedad, aireación y control microbiológico.
Para desarrollar esta iniciativa, la CAR adecuó una infraestructura de más de 6.500 metros cuadrados, con una inversión cercana a los $12.000 millones. El proyecto hace parte de una estrategia de economía circular que busca aprovechar la biomasa vegetal retirada del complejo lagunar.

El producto cuenta con registro del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) desde 2023 como fertilizante orgánico mineral. Entre sus componentes se encuentran calcio, silicio, hierro, azufre y carbono orgánico, que contribuyen al mejoramiento de las propiedades físicas y químicas del suelo.
Según la corporación, su aplicación puede favorecer la estructura y porosidad del suelo, aportar nutrientes y mejorar la retención de humedad, una característica relevante ante los periodos de sequía y la variabilidad climática.
Hace parte de la recuperación de la laguna de Fúquene
La iniciativa está integrada al modelo de recuperación del complejo lagunar Fúquene-Cucunubá-Palacio. Según la CAR, las intervenciones adelantadas en este ecosistema suman más de 1.500 hectáreas recuperadas, mediante acciones dirigidas al mejoramiento de las condiciones ambientales, la recuperación de la capacidad hídrica y la conservación de ecosistemas estratégicos.


La proliferación del buchón de agua representa un desafío ambiental porque puede reducir la entrada de luz y afectar la oxigenación del agua, alterando el equilibrio ecológico. Su retiro controlado permite aprovechar la biomasa extraída y, al mismo tiempo, contribuir a las labores de recuperación del complejo.
Reconocimiento internacional
El proyecto también obtuvo reconocimiento internacional al ser seleccionado por los Premios Verdes entre los 500 mejores proyectos socioambientales del mundo, en la categoría de Economía Circular.

La iniciativa fue escogida entre 2.087 proyectos de 29 países, por su propuesta de aprovechamiento sostenible de una especie invasora para producir un insumo destinado a la recuperación de suelos degradados.
Con la primera fase concluida, la CAR destaca el aprovechamiento del buchón de agua como una alternativa que articula la restauración ecológica, la producción de fertilizantes y la economía circular en torno a uno de los principales ecosistemas hídricos de la región.

