Margarita Ramírez Arenas, candidata a la Cámara de Representantes por Cundinamarca, se presenta como una mujer con trayectoria en el sector público y formación académica en áreas relacionadas con el agro y la sostenibilidad. Es médica veterinaria, magíster en agronegocios, con formación en alta gerencia en la Universidad de Cambridge y actualmente cursa una segunda maestría en Regeneración y Desarrollo Sostenible en la Universidad de los Andes.
Ha dedicado más de una década al servicio público. Inició como directora de la UMATA en Bituima y posteriormente ocupó cargos en el ICA y en la Secretaría de Agricultura Departamental. Más adelante creó y lideró el Instituto de Protección y Bienestar Animal de Cundinamarca, entidad que —según afirma— fue reconocida como mejor entidad revelación del departamento y atendió más de 40 mil animales en los 116 municipios.
Durante su gestión, señala que logró “poner el bienestar animal en el centro de la gestión pública”, consolidar la política pública en la materia y fortalecer la presencia institucional en el territorio. También participó en el diseño de políticas públicas a nivel nacional y territorial relacionadas con la protección animal.
Del territorio al escenario legislativo
Ramírez explica que su decisión de aspirar al Congreso surgió tras recorrer el departamento y constatar que muchas soluciones requieren no solo ejecución administrativa, sino herramientas legislativas como presupuesto, control político y leyes aplicables.
En cinco meses de campaña ha visitado, según indica, más de 70 municipios, inspecciones y veredas. El diagnóstico, afirma, es reiterado: empleo, vías, seguridad, acceso a salud, apoyo al productor y educación pertinente. “Hay cansancio con la promesa; hay hambre de resultados”, sostiene.

Define a Cundinamarca como un departamento con riqueza productiva y humana, pero con brechas entre el centro y las provincias. Considera que se requiere competitividad para el agro, infraestructura rural, seguridad y oportunidades educativas, junto con un enfoque de desarrollo sostenible.
Su candidatura está respaldada por el partido Cambio Radical, colectividad que, según expresa, le permitió impulsar una agenda territorial basada en resultados y gestión.
“Un Solo Bienestar” como eje central
La bandera principal de su aspiración es el concepto de “Un Solo Bienestar” (One Welfare), que plantea la protección conjunta de la vida humana, animal y de los ecosistemas como un mismo propósito.
“Mi bandera es Un Solo Bienestar: proteger la vida humana, animal y la naturaleza como un mismo propósito, con desarrollo y justicia territorial”, afirma.
Entre sus tres proyectos de ley prioritarios menciona una ley de presupuesto territorial para el bienestar animal; una ley de fortalecimiento a fundaciones, rescatistas y juntas defensoras, con reglas claras y rutas de atención; y una ley de asistencia técnica y productividad rural, enfocada en extensionismo, transferencia tecnológica, asociatividad y compras públicas para pequeños productores.
Aunque el bienestar animal seguirá siendo una prioridad, asegura que su agenda es más amplia. “El bienestar es integral o no es bienestar”, puntualiza.
Empleo, agroindustria e infraestructura
En materia de reactivación económica propone impulsar la agroindustria y los encadenamientos productivos, promoviendo la transformación de productos como leche, papa, frutas y hortalizas para generar valor agregado y empleo local.

También plantea fortalecer y ejercer control político a las compras públicas locales y regionales, ampliar la cobertura de productos adquiridos a pequeños productores y apoyar a microempresas mediante formalización, acceso a crédito y capacitación.
En desarrollo rural propone una “agenda provincial” con gestión de vías terciarias, mantenimiento con criterios de transparencia y priorización según productividad y acceso a derechos como salud, educación y comercialización.
Además, plantea fortalecer técnica y presupuestalmente las entidades agropecuarias para que la asistencia al campo se enfoque en acompañamiento, transformación y logística. “El campo no solo necesita producir, necesita su dignificación”, afirma.
Jóvenes y mujeres
Para jóvenes propone formación técnica y tecnológica vinculada al empleo real, así como la vinculación mínima del 30% de jóvenes locales en proyectos públicos. También plantea control político a programas de emprendimiento con capital semilla y seguimiento a la implementación de políticas de salud mental en el territorio.
En el caso de las mujeres, plantea autonomía económica rural mediante acceso a crédito, asociatividad y mercados; prevención y atención integral de violencias; apoyo a cuidadoras —incluidas quienes cuidan animales— y promoción de emprendimientos dentro de esquemas de economía circular y compras públicas municipales.
Control y seguimiento
Ramírez sostiene que sus propuestas se traducirían en resultados a través de metas medibles por provincia, gestión presupuestal y control político con seguimiento a la inversión.
“Yo no creo en el discurso sin ejecución”, afirma.

Sobre la financiación de su campaña, indica que se realiza con recursos reportados conforme a la ley, ahorros personales, aportes permitidos y voluntariado.
A los ciudadanos les envía un mensaje centrado en el voto consciente. “Mi compromiso es representar a Cundinamarca con dignidad, defender sus provincias, fortalecer el campo y cuidar toda forma de vida”, concluye.

