El municipio de Sutatausa reunió este 20 y 21 de septiembre a artesanos, músicos y visitantes en la octava edición del Festival Artesanal Tejilarte, un encuentro que exaltó la tradición cultural y los oficios manuales de la región.
La programación incluyó talleres de cerámica, crochet, cestería en junco e índigo, así como concursos de esquiladores e hilanderos regionales, pasarelas de diseño empírico y desfiles culturales. Durante las jornadas también se realizaron recorridos históricos, actividades académicas y muestras gastronómicas.
En la primera jornada se destacaron el concurso de esquiladores, la pasarela Flor Silvestre: un jardín en la montaña y las presentaciones musicales de agrupaciones como Marca Parranda. El segundo día abrió con talleres de habilidades textiles y música tradicional, además de experiencias en fieltro, pigmentos artísticos y macramé.
El cierre estuvo a cargo del concurso Carregueando en familia y de la presentación musical de Los Hijos de la Vieja Elvira, agrupación originaria de Boyacá.

Uno de los momentos centrales fue el homenaje a tres mujeres sabedoras: Margarita Robayo, Oliva Rodríguez y Bernarda Becerra, reconocidas por su labor en el tejido, el cuidado de la tierra y la transmisión de conocimientos a nuevas generaciones. Asimismo, el festival permitió fortalecer la Escuela de Formación en Tejido de Sutatausa, que recibió dotaciones y un espacio para la creación y comercialización de productos artesanales.
El evento fue organizado por la Alcaldía de Sutatausa, con el respaldo de la Gobernación de Cundinamarca, el Instituto Departamental de Cultura y Turismo (IDECUT) y la Cámara de Comercio de Bogotá.
El alcalde de Sutatausa, Jhonatan Ojeda, destacó el impacto cultural y social del festival: “Tejilarte nos recuerda que el arte de tejer es más que tradición; es identidad, economía y comunidad. Gracias a los artesanos, artistas, entidades y habitantes por hacer posible este encuentro, que consolida a Sutatausa como un referente cultural en Cundinamarca”.
Con esta edición, Tejilarte reafirmó su papel como vitrina de la memoria y la creatividad artesanal, en un escenario que fortaleció los lazos culturales de la provincia y la región.

