Con 20 años, Jennifer Caterine Chacón recibió la corona de Reina de la Simpatía de Ubaté 2025-2026. Actualmente finaliza su educación media con un técnico en diseño de software, y desde el escenario se proyecta como una joven que busca representar la identidad de su pueblo y abrir espacios de participación comunitaria.
Durante varias semanas participó en actividades, desfiles y eventos que exigieron disciplina y entrega. Lo más desafiante, confiesa, fue enfrentar la crítica y la poca empatía de algunas personas. “Mantuve una mentalidad fuerte, siempre pensando que para cumplir mi sueño debía adaptarme y esforzarme”, relató.


Uno de los momentos más exigentes llegó en el desfile de carrozas, que se extendió por más de dos horas bajo el sol. Con vestido típico y tacones, asegura que la motivación estuvo en su convicción de llegar hasta el final. “Pensaba que cada paso era necesario para alcanzar lo que me había propuesto”.
Ya en el escenario, la emoción fue mayor. “Me sentí muy feliz de ver a todo un pueblo unido. Representé con orgullo y felicidad el barrio Norte y a la Academia Praxis”, recordó. Su familia celebró con orgullo el triunfo: “Siempre me dijeron que era una ganadora y que esta experiencia sería la base de muchos éxitos más”.
Chacón también resaltó la participación de sus compañeras. “Fue excelente. Mujeres hermosas físicamente, pero sobre todo una gran calidad humana”.
Una nueva etapa con la corona
Antes del reinado, Jennifer ya trabajaba en iniciativas comunitarias. Ahora, asegura, quiere dar un paso más: “Antes mi vida estaba centrada en buscar cómo ayudar, pero ahora con la banda y la corona quiero gestionar esa ayuda y representar la identidad de mi pueblo”.

Su propósito para el año de reinado es claro: ser un puente entre la comunidad y las necesidades que enfrenta. “Quiero aportarle confianza a la gente, que vean en mí una persona a la que pueden recurrir, que los escuchará y ayudará a buscar soluciones”.
Asumir el título implica convertirse en referente para los jóvenes de Ubaté, un papel que Jennifer asume con responsabilidad. “Mi mensaje es que sean líderes, que no tengan miedo a expresar sus ideas, que participen en proyectos sociales y apoyemos a los productos de nuestra región para construir juntos una mejor comunidad”.
Sobre lo que le deja esta experiencia, reflexiona que la simpatía va más allá de una sonrisa: “Es servir, es ayudar, pero sobre todo hacerlo de corazón. Eso me formará como una persona con alta calidad humana para mis proyectos personales y académicos”.
Un triunfo compartido
Jennifer agradece especialmente a su familia, a quienes reconoce como su motivación más grande. “A pesar de mis tropiezos siempre me han impulsado a ser mejor y me enseñaron desde pequeña que soy capaz de lograr cada meta”.
Finalmente, destaca la importancia de un certamen que exalta el carisma y el talento de las mujeres jóvenes de Ubaté: “La simpatía tiene un propósito más allá de lo físico: es representar con orgullo nuestro origen y ponernos en los zapatos del otro para buscar un bien común”.

