En una escuela rural del municipio de Lenguazaque, los estudiantes de primaria rindieron homenaje a la mujer que, desde hace 14 años, les prepara los alimentos. Con carta, bandera y palabras de gratitud, reconocieron su labor durante la conmemoración del Día del Trabajo.
En la Escuela Rural Santa Teresita, ubicada en la vereda Chirvaneque, en Lenguazaque, Cundinamarca, un gesto sencillo pero lleno de significado marcó la conmemoración del Día del Trabajo. Los 22 estudiantes que asisten a esta escuela unitaria, junto a su única docente, rindieron homenaje a la señora Zoila —a quien llaman con cariño “Zoilita”—, la cocinera que los ha acompañado durante 14 años.



Por primera vez desde que ingresó a la institución, Zoilita izó la bandera como reconocimiento a su labor diaria. Su jornada comienza a las 8:00 de la mañana y termina hacia las 12:30 del mediodía, tiempo en el que prepara los alimentos para todos los niños, a quienes, además, les brinda afecto y atención más allá de sus responsabilidades.
“Gracias señora Zoilita por darnos un plato de comida. Muchísimas gracias por darnos amor y por hacernos la comida con cariño”, se lee en una de las frases escritas a mano por los niños en una emotiva carta que le fue entregada ese día, acompañada por una canasta de alimentos como símbolo de gratitud.

La actividad, organizada por la profesora Katherine Sotelo, buscó resaltar el valor del trabajo silencioso y constante que muchas veces pasa desapercibido, pero que es esencial en el funcionamiento de las escuelas rurales.
Para los estudiantes, Zoilita no solo cocina: también los escucha, los cuida y los acompaña. Por eso, en esta fecha, decidieron reconocerla como figura central en su formación y bienestar diario.

