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miércoles, junio 29, 2022

Fundación La Mana y su trabajo por una vejez digna para los abuelos de Sutatausa

Se trata de un espacio diseñado para los adultos mayores del municipio de Sutatausa que llega a las veredas y casco urbano.

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Carlos Julio Alarcón tiene 90 años, vive en la vereda Salitre, en un sector ubicado en una parte alta en límites entre los municipios de Sutatausa y Tausa. Él, hace parte de los cerca de 100 adultos mayores que hacen parte del Hogar Fundación La Mana, una iniciativa liderada por una filántropa que decidió crear un amplio espacio destinado para la atención y protección de los abuelos. 

“Fundación La Mana es un espacio netamente para los adultos mayores del municipio de Sutatausa, donde tenemos cobertura en casi todas las veredas y el casco urbano”, explicó Susana Rodríguez, una de las talleristas de la Fundación. 

El proyecto inició en el año 2012, cuando la familia Salazar decidió materializar un sueño. Queda ubicada en el sector Girones, en la vereda Ojo de Agua, en Sutatausa, Cundinamarca. 

Desde su apertura, hace diez años, cientos de adultos mayores se han beneficiado de los programas. “Es un espacio amplio para los abuelos, que tiene muy buena distribución. Aquí los abuelos, así como nosotros, nos sentimos parte de una familia”, contó Susana. 

¿Cómo funciona?

La dinámica en el Hogar Fundación La Mana es diferente a la de una casa geriátrica. Los abuelos son recogidos en sus hogares en las mañanas, trasladados a la Fundación, donde participan de las diferentes actividades, se les da desayuno y almuerzo, y, al medio día, son regresados nuevamente a sus casas. Cada día, de lunes a viernes, está definido para diferentes zonas y veredas. 

(Lea también: Candente momento se vivió en el Concejo de Sutatausa debido a la presencia de José Agustín Rodríguez)

“La Fundación los recoge en la puerta de la casa, llegan aquí, hay un espacio de oración, hacemos actividades y manualidades, bailamos, y se les da alimento. Queremos que se sientan en un espacio diferente para ellos, que se olviden de sus quehaceres cotidianos, de cuidar a los nietos, de cocinar, de los afanes de la vida”, explicó la tallerista.  

Por ejemplo, el sector donde vive don Carlos Julio le corresponde los días viernes cada 15 días y cuando se acerca el día, se prepara para poder participar. “Este abuelito se apoya en dos bastones y es tan especial porque hasta sufre para montarse en la buseta; él anhela que lleguen los viernes porque dice que ya es parte de su vida. Disfruta compartir con los demás abuelos de la misma vereda”, explica Susana. 

Agrega que cuando no puede ir a las jornadas, por alguna razón, se pone muy triste. “Nos llama y nos dice: -No me vayan a borrar porque me tocó ir al médico y me dejaron aquí para tomarme unos exámenes, pero yo voy el otro viernes- Él participa en todas las actividades; si hay que pintar, si hay que tejer, ahí está, es especial porque a pesar de sus años, su energía es contagiosa”. 

La Fundación cuenta con salones espaciosos, patio, comedor, zonas verdes, y se puede apreciar las manualidades y trabajos, realizados por las manos de los mismos abuelos, expuestos por donde se mire. El día se empieza con una oración, y con actividades de canto y baile se los motiva a participar.  

A parte de estos espacios, los abuelos también participan en un programa radial, que nació en la pandemia, el cual se emite todos los jueves de 2:00 a 3:00 de la tarde en la emisora local de Sutatausa, Manantial Estéreo, llamado “Voces de La Mana”, donde ellos son los protagonistas. 

La Fundación maneja una base de datos con la que busca integrar a la familia en este proceso, por eso, cada abuelo tiene un acudiente, números telefónicos, historial médico y demás. “Durante la pandemia se llamaban para preguntarles cómo estaban, qué estaban haciendo; entramos hacer parte psicosocial porque el encierro para ellos fue muy duro. Muchos se nos enfermaron, también perdimos otros, fallecieron más de 10 abuelos de la fundación”, contó Susana. 

Más cupos 

Gracias a la exitosa iniciativa, decidieron ampliar la cobertura y por eso incluyeron nuevos abuelitos provenientes de las veredas altas Mochila y Pedregal. En total se recibieron 17 nuevos abuelos. “En Semana Santa hicimos una caracterización, con otra tallerista, donde fuimos a buscarlos, preguntarles su edad, porque deben tener de 60 años en adelante, que estuvieran vacunados y las ganas de disfrutar este espacio”, contó Susana.  

La Fundación cuenta con salones espaciosos, patio, comedor, zonas verdes, y se puede apreciar las manualidades y trabajos, realizados por las manos de los mismos abuelos. El día se empieza con una oración y con actividades se los motiva a participar.          La Villa

Por lo anterior, la Fundación anda en busca de benefactores que quieran sumarse al proyecto y apadrinen a algún abuelito. “Las personas que se quieran vincular a la Fundación o hacer donaciones, aquí los esperamos. La invitación es a que conozcan la fundación, que de pronto quieran apadrinar un abuelo, lo puedan hacer”, culminó Susana. 

Para recibir más información, o deseen apadrinar, se pueden comunicar al 314-3602819. 

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