Describir a Yeimy Molano no es tarea fácil, su vida y sus sacrificios, que no son pocos, le han forjado un carácter de hierro, la han convertido en una mujer berraca, echada para adelante, trabajadora, humilde y carismática. Tiene una historia de superación que demuestra que las oportunidades se forman con la voluntad y las ganas de salir adelante. Rompe la constante de que, en Colombia, el futuro de una persona está en la familia en la que se nace y de las posibilidades económicas de la misma, demuestra a cada paso que la vida hay que cogerla por los cuernos y enfrentarse a ella con tenacidad y esfuerzo porque las dificultades son muchas, pero cuando las ganas y el amor por superarse son mayores todo se puede lograr.
Yeimy nació en el seno de una familia humilde, sus padres son de Carmen de Carupa y luego de casarsen se mudaron a Ubaté para trabajar en un puesto de comida y cerveza que tenían en la plaza. Su papá ha trabajado en ganadería y el cuidado de animales, pero por algunas dificultades económicas decidió comprar una guadaña con la que podaba pastos y jardines en algunos colegios y casas del municipio.
Para aprovechar el pasto que podaba, Amadeo, su padre, consiguió una zorra y un burro con los que recogía los desperdicios para alimentar los animales que cuidaba y así tener un ingreso extra. Sobre los montones de pasto que llevaba en la carreta era normal ver una niña entretenida jugando y acompañando a sus papás en el trabajo, esa niña era Yeimy Molano; la menor de cuatro hermanos y a la que no le importaba lo que dijeran de ella ni de sus padres porque no se avergüenza de nada; como dice el comentario popular, el trabajo no es deshonra, “no sufro de pena y me enorgullece lo que hacen mis papás”, cuenta Yeimy con una sonrisa contagiosa, resultado de su tenacidad.
Como muchas niñas de Ubaté, Yeimy estudió en el Santa María, colegio al que ama profundamente por sus profesores y el apoyo que le dieron cuando más lo necesitaba. En el grado 11, un profesor, René, la invitó a ser parte del grupo de teatro, lo que le ayudó a perder los nervios y a divertirse, actividad que a sus 15 años no había tenido la posibilidad de hacer con mucha frecuencia. Se graduó a esa edad y sus padres no tenían con que pagar la universidad y su única opción fue el SENA, continuar la formación en contabilidad que inició en su colegio y construirse un mejor futuro.
Su agenda política se centra en cuatro ejes: emprendimiento, cultura, deporte y educación. Está avalada por el partido MAIS y su número es el cuatro (4).
Por su estilo de vida no hizo amigos hasta los 15 años, de esos con los que juegan, se confía o sale a divertirse. Viendo que para estudiar en Bogotá necesitaba dinero, decidió buscarlo. Un día fue a la Panadería San Antonio, habló con Lucero Cornejo, le dijo que le diera trabajo y ese mismo día empezó como domiciliaría en La Estación. Por sus habilidades, la señora Cornejo la pasó de hacer domicilios a la panadería donde fortaleció su vínculo con el lugar y con sus dueños. Por esa misma época, comenzó a tener más amigos y a los que, para ella, son sus dos grandes parceros: Alejandro y Chelton.
Alejandro siempre ha estado para apoyarla y la considera “una mujer juiciosa, trabajadora. Ha salido a delante y le ha tocado muy duro”. Chelton representó un cambio, le sirvió de apoyo y le imprimó juventud a una vida que en su estilo no correspondía con su edad. Ella lo considera un hermano, vivía con él porque a veces no tenía para pagar el arriendo. “Somos como hermanos, es una guerrera muy fuerte y siempre estoy a su lado para escucharla y creo que sería una buena concejal porque es una mujer que ha surgido, sabe y ha vivido las necesidades de las personas y de los campesinos”, dice Chelton.
Salió del SENA, hizo prácticas en una mina de carbón en la región y los fines de semana trabajó en la panadería. Se considera ahorrativa y trata de no malgastar la plata. “Mis padres me enseñaron el valor del trabajo y a ganarme las cosas honradamente”, explica.
“Yo veía la universidad muy lejos, pero mis jefes, con los que hice las practicas, me motivaron a terminar mis estudios y me informaron del programa 4 por una opción de vida con el que terminé estudiando en la universidad.” Se fue a Bogotá a terminar su carrera, estudiaba de noche y trabajaba de día. Así, con mucho esfuerzo y sacrifico, está a punto de culminar su carrera de Administración Financiera y de Sistemas, porque es una mujer guerrera, “una niña juiciosa que se ha caído, pero se ha sabido levantar”, como dice su mamá, Teresa Molano.
Desde el colegio y las conversaciones entre estudiantes y maestros se comenzó a interesar por la política y luego del paro agrario, el mismo que negó Santos, se fortaleció aún más la intención de trabajar por los campesinos y reivindicar su labor dentro la sociedad. “Me di cuenta que la política influye en todo y que los políticos no hacen bien su labor”, lo que le refuerza la idea de que los ciudadanos deben involucrarse en la política y no quedarse esperando que ellos velen por el interés general.
Conoció a Jaime Torres en ExpoCundinamarca, en él encontró un orientador para su proyecto de grado que consistía en la producción de bolsas a base de almidón de maíz. Ella en su interés por el bienestar de los ubatenses comenzó a preguntarle a Jaime por sus propuestas para la alcaldía y así se vinculó a su campaña y decidió postular su nombre al Concejo de Ubaté por el partido MAIS con el número 4 en el tarjetón.
Su agenda política se centra en cuatro ejes fundamentales: el emprendimiento, la cultura, el deporte y la educación. Pretende liderar proyectos desde la administración que apoyen al emprendedor, entendiendo que Ubaté es un municipio con ideas innovadoras y productivas que no se suelen apoyar. Resaltar el turismo y diversificar las actividades económicas de la región para alejarse de la dependencia minera y explorar la belleza natural del sector como una prioridad para las políticas públicas. Yeimy considera fundamental rescatar las escuelas de formación deportivas y culturales como método a través del cual se articula el sano desarrollo y el aprovechamiento del tiempo libre.
“Yo amo a Ubaté, esta es la tierra que me vio crecer y a donde vaya soy orgullosa de decir que soy ubatense”, resalta. Ahora solo espera que la apoyen para trabajar con amor por una ‘Nueva Ubaté’, construida desde las ideas innovadoras y velando siempre por los más pobres y necesitados, porque ciudadanos como Yeimy son “los que necesita la política”.
Juan Diego López
REDACCIÓN LA VILLA
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