La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) lideró el proceso de allanamiento de diez inmuebles ubicados en los municipios de Villapinzón y Chocontá, donde de manera ilegal se hacía procesamiento de curtido de pieles, sin tener los permisos ambientales ni de vertimientos exigidos para su operación y que generaban una grave contaminación al río en su cuenca alta. En desarrollo de este operativo fueron incautadas 5.665 pieles bovinas.
Según la autoridad ambiental, la operación de estos establecimientos contaminaba el afluente del río Bogotá. De hecho, la CAR argumentó que el operativo se enmarca en el cumplimiento de la sentencia que obliga a proteger el río, la cual fue emitida por el Tribunal de Cundinamarca.
Se logró determinar que en los 10 inmuebles se hacía procesamiento de curtido de pieles, sin tener los permisos ambientales ni de vertimientos exigidos para su operación, generando una grave contaminación al río en su cuenca alta.
En coordinación con la magistrada Nelly Yolanda Villamizar, responsable del seguimiento al cumplimiento de la Sentencia del río Bogotá desde el Tribunal de Cundinamarca
“Se estableció que curtían pieles ilícitamente,sin hacer ningún tratamiento a las aguas residuales generadas por el proceso y que se vertían de manera directa al río Bogotá. Adicionalmente, se verificó que 11 no estaban acatando las medidas preventivas, sanciones definitivas y órdenes de cierre y suspensión de actividades impuestas con anterioridad, reincidiendo en la actividad”, declaró la autoridad ambiental.
Se logró determinar que en los 10 inmuebles se hacía procesamiento de curtido de pieles, sin tener los permisos ambientales ni de vertimientosexigidos para su operación.
La entidad precisó que en total fueron incautadas 5.665 pieles bovinas, de las cuales 3.150 estaban en pleno proceso de curtido, y las otras 2.515 ya estaban terminadas y listas para comercialización. Igualmente, se desmontaron y decomisaron 16 motores, cinco bombos de curtido y una motobomba, así como casi kilo y medio de insumos químicos altamente peligrosos, usados para el tratamiento de las pieles.
El director de la CAR, Néstor Franco, señaló que un pequeño grupo de curtidores de cueros perseveran en adelantar su rentable actividad de manera ilícita. «Esto ocasiona un enorme daño ambiental al río Bogotá, pese a que se han hecho reiterados operativos encaminados a evitarlo y se han propiciado espacios para lograr que hagan reconversión industrial, obtengan sus permisos ambientales o cesen en la actividad ilegal”, explicó.
El operativo contó con el acompañamiento de la Policía Ambiental y Ecológica, Carabineros, Policía de Infancia y Adolescencia, Policía de Tránsito y Transporte, la Defensoría del Pueblo de Cundinamarca y el Eje Temático de Medio Ambiente del CTI de la Fiscalía General de la Nación.
Con información de la CAR Cundinamarca.
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