Animalistas denuncian las precarias condiciones de la perrera de Ubaté

Con videos e imágenes intentan mostrar los daños que presenta la infraestructura.

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A esto se suma la carencia de protocolos de seguimientos en las adopciones y las escasas jornadas de esterilización que se realizan. La Villa.

El piso está agrietado, lo que hace que cuando los animales orinan el líquido fétido quede represado en el mismo espacio en el que dejan a los perros que llevan. A su vez, el tejado está averiado, el metal está corroído y las mallas ya están viejas, oxidadas y no tienen protección contra el frío”. Así describe un colectivo de animalistas el actual estado de la llamada Perrera Municipal de Ubaté.

Con videos e imágenes intentan mostrar los daños que presenta la infraestructura y en las precarias condiciones en las que se encuentran los peludos que, por su condición de calle y abandono, llegan a este lugar. Las pruebas de lo que ocurre fueron grabadas en distintas fechas y en algunas se evidencia el deterioro del ‘Coso municipal’.

Al abandono de este lugar, por parte de la Administración actual, se suma el insuficiente personal (una sola persona) que atiende las necesidades mínimas de la perrera, pues basta con ir hasta la Finca Novilleros (vereda Palogordo), en donde está ubicada, para evidenciar la falta de aseo y el desinterés por mantener a los perros en unas condiciones mínimas de dignidad.

Este cúmulo de situaciones llevó a un grupo animalista de Ubaté a denunciar lo que ellos llaman la “mal llamada perrera municipal”, la cual, de acuerdo con expertos, viola la ley en contra del maltrato animal, pues “los perros viven en sus propias heces”.

El metal está corroído y las mallas ya están viejas y oxidadas. La Villa.
El metal está corroído y las mallas ya están viejas y oxidadas. La Villa.
El tejado esta averiado. La Villa.
El metal está corroído y las mallas ya están viejas y oxidadas. La Villa.

Han sido ya casi cuatro años del actual Gobierno Municipal y son innumerables las quejas y los derechos de petición que han interpuesto este grupo que busca proteger los derechos de los animales en la región.

Sergio Manzano, abogado de la Universidad Autónoma de Colombia, con estudios de Maestría en Derecho Procesal Penal y proteccionista de animales por convicción, y a quien este medio le envió fotos recientes de la perrera, señala que “frente a las imágenes vistas no existen condiciones de enriquecimiento ambiental y puede existir un presunto maltrato animal, porque los perros no cuentan con caniles adecuados para su estancia, pero se debe hacer una visita para determinar bien el estado de ese lugar”.

¿Qué se ha hecho?

El Coso municipal lleva en funcionamiento ya cinco años. Estuvo a cargo de la Umata en el último año de la administración del exalcalde, Carlos Santana y cerca de tres años en el actual gobierno de Edgar Márquez bajo la dirección de Bernardo Carrasco. Pero desde septiembre de 2018, es decir, hace 10 meses, pasó a ser controlado por el área de Salud Pública, luego de una decisión administrativa. Sin embargo, lo que sorprende es que este cambio se haya dado tres años después que inició el periodo de gobernabilidad de la Administración actual.

Con el fin de aclarar esta situación, el periódico La Villa habló con Wilson Vermas, médico veterinario de la Secretaría de Salud del municipio, y con Johanna Molina, directora de Salud Pública de Ubaté. De acuerdo con Vermas y Molina, desde que recibieron esta responsabilidad, se implementaron varios procedimientos y controles. Además, sostienen que el estado de la perrera se debe “a la degradación normal por el paso del tiempo” y reconocen, de cierta manera, que la infraestructura no es la mejor.

De acuerdo con los funcionarios, la Corporación Salva realizó un informe en el que señala que las instalaciones se encuentran “bajo condiciones adecuadas de mantenimiento y control sanitario” y destacan que el documento menciona “el buen estado de salud de los animales, ya que no se observan con enfermedades que pongan en riesgo la población canina allí alojada”.

Agregan, además, que hay limpieza y desinfección, se hacen charlas de tenencia responsables de animales y debido a la inexistencia de políticas públicas a nivel nacional, la Administración Municipal decidió, de acuerdo a algunos lineamientos de la Secretaría de Agricultura del departamento, crear el Plan Integrado de Zoonosis dentro del cual está un comité que se reúne cada dos meses y es integrado por la Secretaría de Acción Social, la Secretaría de Gobierno, el Hospital, la Policía y Emservilla. Este comité se articula con la recién creada ‘Junta defensora de Animales’.

Sin embargo, La Villa conoció que la Corporación Salva calificó el estado de la perrera como “aceptable” entre categoría de malo, aceptable, bueno y excelente. “El informe no dice que la parte de infraestructura está bajo condiciones adecuadas, ni tampoco lo de control sanitario; si es cierto que los animales al momento de la visita estaban bien física y mentalmente”, aclaró Javi Espíndola, miembro de esta Corporación.

Espíndola agrega que la Administración Municipal “ya está informada” y de no hacer una pronta mejora en el albergue, “el bienestar de los animales estará en riesgo”.

Resaltó que en la jornada de esterilización gratuita que se llevó a cabo en Chircales, el pasado 27 de abril, la Corporación Salva abrió cupo gratuito para nueve hembras caninas que se encontraban en el albergue, que por falta de recursos de la Administración no habían sido operadas.

Para Yerly Mozo, asesora y reconocida abanderada a nivel nacional en protección animal, “el municipio de Ubaté requiere una reflexión más profunda del sentido y de la razón de ser de este sitio. Con el nuevo Código de Policía donde los Centros de Bienestar Animal entran a ser una obligación, es importante tener en cuenta la integralidad que esto requiere al ser incorporado para generar estrategias mucho más amplias. ¿Para qué queremos un Centro de Bienestar si son animales que van a estar en un estilo de cárcel? Además, el Ministerio del Interior, en su cartilla, incorporó una definición clara de lo que debe ser un Coso Municipal que ahora son llamados Centros de Bienestar Animal”, recalca.

El cupo de la actual perrera municipal es de 20 animales, ya que “la idea no es que se convierta en un centro de acopio. Tener pocos, pero tenerlos bien.” señala Vermas.

Presupuesto

El Coso municipal tiene un presupuesto anual de $9 millones, aunque el año pasado, por algunas adiciones superó los $21 millones. Sin embargo, La Villa conoció que el dinero asignado en principio eran alrededor de $30 millones, monto que la actual Administración fue recortando para ser designado a otros asuntos ajenos al bienestar animal.

Mozo sugiere revisar el presupuesto destinado para la perrera y que, además, el lugar se convierta en un sitio para generar educación y no para dar un manejo inadecuado a los animales. Agrega que en el próximo Plan de Desarrollo esto debe ser una estrategia más contúndete que permita a los alcaldes una facilidad para trabajar en estos temas y en este momento hay que buscar acciones de mejora y empoderar a las veedurías y los grupos defensores de animales. “Es un error pensar que tener un lugar a donde llevar los animales es la única solución”, sentencia.

Punto en el que también coincide Manzano, pues apunta a que la comunidad se debe convertir en una veeduría ciudadana para que trabajen en lo que no funciona para mejorar lo que en su concepto es un Coso de animales, ya que dista bastante de un Centro de Protección Animal. “Veo unos presuntos indicios de lo que podría constituir un presunto maltrato animal”, concluye.

No hay seguimiento a las adopciones

Luego de que un animal llega al área de zoonosis, los dueños tienen 15 días para reclamarlo. Si, por el contrario, el animal no tiene dueños o pasan los días estipulados, el ejemplar se entrega en adopción. No obstante, esta es otra de las quejas de los animalistas, pues alegan que no hay ningún tipo de seguimiento a los perros adoptados y luego de varios días estos aparecen de nuevo en las calles, a lo que el médico veterinario responde que: “debido a que los animales son llevados fuera del casco urbano es logísticamente complicado hacer una visita de verificación directa, por lo que se le piden fotos del estado de salud”, afirma Vermas.

Jhoanna Molina, directora de Salud Pública, señala que “desde septiembre realizamos un diagnóstico de la problemática, se han venido desarrollando cinco jornadas de bienestar animal, acompañadas no solo de esterilización sino también, en articulación con el Hospital, haciendo vacunación, desparasitación y vitaminización. Llevamos 735 perros esterilizados a la fecha, sin contar las seis jornadas que hizo la Umata”, concluye.

Luego de esta entrevista, este medio conoció que la Alcaldía hundió el acelerador y realizó una visita a Novilleros con el fin de determinar la reconstrucción o definir una nueva obra en el lugar para la perrera. Pero, aún no hay fechas estipuladas, tal y como ha pasado en los últimos 10 meses.

“El municipio de Ubaté requiere una reflexión más profunda del sentido y de la razón de ser de este sitio. Con el nuevo Código de Policía donde los Centros de Bienestar Animal entran a ser una obligación, es importante tener en cuenta la integralidad que esto requiere”

A hoy, la perrera presenta graves daños en su infraestructura y en definitiva las denuncias se hacen con justa razón. Para el grupo de animalistas de Ubaté es inaceptable que por más de cinco años los perros hayan estado en ese lugar. El futuro no es muy alentador, pues no se han tomado decisiones contundentes de lo que debe ser un verdadero ‘Centro de Protección Animal’.

Hasta que las denuncias se hicieron públicas empezó a hablarse del tema de infraestructura y aunque, probablemente, de alimentación y de la buena voluntad por parte de los funcionarios de Salud Pública no haya queja, si resulta ser insuficiente para la problemática.

El gran interrogante que llega, no solo a los grupos de animalistas sino a los ciudadanos del Valle de Ubaté, es ¿qué hizo la actual Administración por la perrera en los primeros tres años de gobierno cuando estaba a cargo de la Umata?

Aunque no cabe duda de la responsabilidad de la Administración Municipal es importante reconocer que la comunidad también es culpable del creciente problema, pues si bien ha faltado liderazgo por parte de las autoridades, la desidia de los ciudadanos potencia el problema y aleja el camino de la solución.

JUAN DIEGO LÓPEZ

REDACCIÓN LA VILLA

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