Echoes: dos amigos, música y un estudio de tatuajes

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Gabriel Mantilla y Oscar Pataquiva son los dueños y artistas de ‘Echoes’. Foto: Alejandro Méndez.

Experiencias de vida, música, amor, amistad y hasta moda son algunas de las motivaciones con las que llegan las personas al momento de plasmarse un tatuaje en alguna parte de su cuerpo. Es un íntimo ritual que roza con personalidades e incluso puede considerarse como una acción rebelde o revolucionaria.

Lo cierto es que esos dibujos, textos o formas que se plasman de forma permanente sobre la piel, mediante la inyección de tinta u otros pigmentos debajo de la dermis, son practicas de arte tan antiguas como el mismo ser humano.

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Gabriel Mantilla y Óscar Pataquiva son los dueños y artistas de ‘Echoes’ (ecos por su traducción en inglés) un estudio de tatuajes que desde 2017 abrió́ sus puertas con el objetivo de crear un lugar único en Ubaté́ en donde las personas puedan vivir una experiencia diferente.

“Aquí llegan quienes quieren tener un tatuaje por moda, pero hay otros que lo hacen porque quieren re- conocer alguna etapa de su vida. Cada uno le da su significado y creen en eso: que la fuerza de un león, que la magia de una mariposa, etc”, cuenta Gabriel.

Gabriel Mantilla. Foto: Alejandro Méndez.

Al preguntarle sobre el género que más demanda sus servicios responden que tanto hombres como mujeres se tatúan por igual. Las mujeres, en su mayoría, quieren algo estilizado, muy lindo, muy femenino; y a los hombres les gusta mucho la rudeza y los tatuajes gran- des. Aunque eso no es ley, se ve de todo”, explica.

Óscar, por su parte, cree que estos espacios ayudan a romper con tabúes pues para él un tatuaje refleja el carácter de quien lo lleva. “Es una manera que comunica la identidad del portador”, manifiesta.

Óscar Pataquiva. Foto: Alejandro Méndez.

Estos amigos son unos apasionados por el arte. Óscar, un amante del dibujo y un artista innato. Desde los 6 años inició a explorar con lápices y pinturas de colores, estudió aerografía en la Escuela de Artes Guerrero y ha incursionado en el tema del dibujo con varias técnicas. En 2012 empezó con los tatuajes y ya perdió la cuenta de cuántos diseños ha plasmado en pieles en Ubaté, municipio que lo vio nacer y razón por la quiso apostarle a un lugar diferente.

En cuanto a Gabriel, nació en Boyacá pero estudió su bachillerato en el Instituto Bolívar, lo que lo llevó a enamorarse de este lugar. Es diseñador industrial de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), fue docente bachiller durante 12 meses contiguos a su grado universitario y gracias a todo el conocimiento adquirido le propuso a Óscar que con- formaran una sociedad. “No podría haber encontrado un mejor socio, aparte de ser mi maestro, es un gran amigo”, dice.

Se conocieron en el año 2007 y como dicen ellos: el rock and roll los unió. Es por esto que su estudio lleva el nombre de una canción de una de sus bandas favoritas: Pink Floyd.

Comentan que en ocasiones la elaboración de un tatuaje puede llegar a durar hasta 10 horas, siempre con música de fondo y con todos los protocolos de salubridad exigidos. No tienen un rango de edad que domine y hasta han tatuado menores de edad, que cuentan con autorización previa o van acompañados de sus padres.

Así que si está listo para marcar un capítulo importante en su vida o quiere llevar un tatuaje no solo en su piel sino en su ser Echoes es el lugar para hacerlo fundamentado en su buena reputación y la satisfacción de sus clientes. “El voz a voz es nuestra herramienta de publicidad más importante, por eso nos esforzamos en hacer las cosas bien”, concluye uno de sus propietarios.

El estudio está ubicado en el Centro Comercial Merkacentro.

El estudio está ubicado en el Centro Comercial Merkacentro en la Cra 8 # 7 – 42 y pueden seguirlo en Instagram y Facebook como Echoes Tatto Studio.

Ángela Paderi López

REDACCIÓN LA VILLA