La intersección víal entre Zipaquirá y Ubaté, ubicada en la variante de municipio salinero, ya es conocida por los conductores que transitan por esta carretera como un punto crítico debido a los recurrentes accidentes que se presentan.

Los cada vez más continuos, y fuertes, accidentes de tránsito ya han dejado cifras en rojo. Los semáforos instalados se encuentran deteriorados debido a uno de los choques 70 que ya suma este año.

Esta variante entró en funcionamiento el 6 de mayo de 2015, la cual tiene una longitud de 3 kilómetros y fue construida junto con una Glorieta en el sector de Portachuelo. Tuvo un costo de 9.252 millones de pesos y fue construida por el Gobierno Nacional a través de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

Sin embargo, el mantenimiento de los semáforos al parecer no tiene un directo responsable. El alcalde de Zipaquirá, Luis Alfonso Rodríguez, dice que son responsabilidad de la ANI, mientras estos últimos indican que al no ser ya una concesión, la vía estaba en manos del Invías.

Entre tanto, el Invias aseguró que los semáforos son responsabilidad de la Alcaldía y que de hecho hay un acta de reunión de hace tres años en la que se advierte que efectivamente el funcionamiento de los semáforos quedaba en manos del alcalde Rodríguez.

Ante esta situación, y sin saber a quién corresponde la responsabilidad, los habitantes del sector exigen soluciones urgentes. “El cruce de ahí es fatal, uno lo piensa mucho antes de tomar esa vía. Exigimos la reinstalación de los semáforos», indican los habitantes del sector.

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