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Edison, el campesino y deportista paralímpico de Carmen de Carupa

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El lanzamiento de disco, bala y jabalina en el atletismo paralímpico se convirtió en una oportunidad para Edison Enrique Castañeda Santana, un joven amable, humilde y atento como la mayoría de los campesinos colombianos.

Vive en la vereda Santuario del municipio de Carmen de Carupa, a algo más de 40 minutos en carro desde el casco urbano y cerca de dos horas a pie.

El pasado 13 de agosto completó 25 años de vida y es el mayor de cuatro hermanos. Su primer cuarto de siglo termina cargado de dificultades y recuerdos mezclados entre la impotencia y la superación.

Vive en la vereda Santuario del municipio de Carmen de Carupa. La Villa.

Según el diagnóstico médico, Edison nació con parálisis cerebral. Sin embargo, para la fisioterapeuta, Ximena Chiquiza, quien lo ha tratado desde muy niño en el Centro de Vida Sensorial de este municipio, lo que tiene es una hemiplejia (parálisis de una mitad del cuerpo). Su condición es estrictamente física, es decir que no lo afecta cognitivamente, como sugiere su historia clínica.

Edison ya es bachiller, egresado en el año 2014 del colegio de Carmen de Carupa y nunca perdió un grado, a pesar que hasta que cumplió nueve años pudo ingresar a estudiar.

A los cinco años empezó a caminar, luego de que su familia se apoyara en las creencias religiosas para lograr que Edison se pusiera en pie. “Nació a los nueve meses, pero duró 30 días en una incubadora”, recuerda Blanca Santana Pachón, madre de Edison, quien agrega que a medida que iba creciendo no se podía sentar. Tocaba colocarle almohadas por los lados”, condición que los impulsó a buscar todas las opciones posibles en tratamientos y terapias.

Viaja tres veces por semana a entrenar: dos día a Chía y uno a Zipaquirá. Archivo particular.

“Asistimos a los 9 domingos al Santuario del Divino Niño del 20 de Julio y al Señor Caído de Monserrate. Luego nos fuimos para la misa de sanación en Motavita, Boyacá, con el padre Álvaro Jesús Puerta, -conocido por sus rituales en ese entonces- y el dinero nos alcanzó solo para cuatro de siete viajes que tocaba; y eso fue lo que me lo levantó. Desde ahí empezó a caminar y a coger fuerzas”, narra Blanca.

Como un milagro y gracias a la tenacidad de su familia, Edison dio sus primeros pasos. Con todas las dificultades propias de su condición creció en medio de cultivos de papa y actividades agropecuarias que le permitieron forjar su gusto por estas tierras en las que sigue habitando.

El deporte le cambió la vida

Edison asiste desde muy pequeño todos los jueves al Centro de Vida Sensorial, donde sigue estrictas terapias para avanzar en su tratamiento. A este lugar llegó la invitación para participar en el programa de ‘Reservas Deportivas’ de Indeportes Cundinamarca, programa que impulsa talentos y los potencializa.

Sus jornadas de entrenamiento incluyen peso, cardio y acondicionamiento. Archivo particular.

Se presentó a la Gobernación de Cundinamarca e inició los procesos de evaluación y valoración. Para su sorpresa, descubrieron que tenía habilidades para el lanzamiento de disco y fue seleccionado para el atletismo paralímpico. Desde ahí, empezó un camino para representar a Carmen de Carupa -guiado bajo la preparación de Sneider Parra, entrenador de Indeportes-.

En septiembre de 2017 comenzó a viajar todos los viernes hasta el municipio de Zipaquirá a encontrarse con su entrenador. La cita era a las 9 de la mañana. Edison debía salir de su casa cerca de cuatro horas antes. En su moto Suzuki modelo 1998 se desplaza hasta Carmen de Carupa, luego toma transporte hasta Ubaté y ahí otro que lo lleva a Zipaquirá. Todo, con recursos propios.

Con los días, y gracias a la gestión de la Secretaría de Deportes y de su fisioterapeuta, dos empresas le patrocinaron el desplazamiento hasta Zipaquirá, que aunque parezca poco, para Edison es una gran ayuda.

Pero ya no solo debía viajar un día a la semana. Desde marzo las jornadas de entrenamiento se tornaron más exigentes. Los días lunes y miércoles debe asistir de 3 a 6 de la tarde a Chía y los viernes, de 9 de la mañana hasta las 12 del día a Zipaquirá, es decir, pasó de tres a nueve horas de preparación por semana.

Este joven campesino también cuenta con la ayuda de Andrés Morales, secretario de Deportes del municipio, quien al enterarse de la nueva rutina de Edison lo lleva a Chía a sus entrenamientos desde Carmen de Carupa. “Como debo viajar todos los días, pues lo acerco a sus entrenamientos. De regreso también lo traigo hasta Ubaté”, contó el funcionario.

Triple medalla

Su primera prueba en competencia fueron los Juegos Municipales en Chía, desarrollados en julio pasado, donde Edison llevó las banderas de su municipio y se subió tres veces al podio; una de ellas, en lo más alto.

Es un orgullo campesino que encontró en el deporte una oportunidad. La Villa.

En el lanzamiento de disco, se colgó la medalla oro; en bala, la de plata y en jabalina, la de bronce. El destacado papel develó sus condiciones en esta modalidad y ahora representará a Cundinamarca en los Abiertos Nacionales, que se desarrollarán en la ciudad de Barranquilla entre el 15 y el 21 de octubre de 2018, justas selectivas para los Juegos Paranacionales de 2019.

“Me siento feliz por haberme ganado estas medallas. Voy a seguir entrenando para ganarme más”, son las palabras de Edison acompañado de una sonrisa que se dibuja en su rostro. Encontró en el atletismo paralímpico una nueva oportunidad de vida, otra que le permitió demostrar que las discapacidades solo están en cómo se afrontan las dificultades.

Edison, además, combina las pistas atléticas, los gimnasios y entrenamientos con los cultivos de papa y actividades agrícolas con lo que consigue algo de dinero para sus gatos personales. No trabaja todos los días, pero cuando es llamado puede recoger hasta dos bultos de papa diarios.

Su sonrisa demuestra el orgullo de ser un campesino y deportista. La Villa.

“Lo veo muy comprometido y animado, porque el quiere surgir”, indica su Fisioterapeuta, quien además afirmó que Edison los apoya en los proyectos del Centro de Vida: seguridad alimentaria, huerta, talleres productivos, selle y en el empaque de bolsas para vivero que comercializan.

Este carupano espera continuar sus estudios y por ahora empezó un curso en contabilidad en la Universidad de Cundinamarca.

En medio de la tranquilidad del verde de las montañas que rodean su casa, y en compañía de su mamá y el resto de su familia, Edison continua su vida, esperando su próximo reto: los Abiertos Nacionales de Barranquilla.

Jorge Suárez Celis

REDACCIÓN LA VILLA

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