El 25 de octubre de 2015, Edgar Jairo Márquez Carrillo fue elegido con 8.484 votos (el 45% del total de votantes) como Alcalde de Ubaté para el periodo 2016 – 2019. A escasas tres semanas de completar 1.000 días al frente de las riendas del municipio, la primera autoridad municipal cuenta con opiniones divididas sobre su gestión.

El mandatario, de 52 años, ha encontrado el obstáculo de un municipio de sexta categoría con un reducido presupuesto para desarrollar de manera presurosa parte de sus propuestas de Gobierno. En su primer año, Márquez encontró apenas $24.844 millones. Para el 2017, ya fueron $26.867 millones y para este año, $28.143 millones.

A pesar del minúsculo presupuesto, la administración de Márquez ha logrado una gestión de recursos superior a los $17.500 millones, (de acuerdo con cifras entregadas por el Secretaria de Hacienda) es decir, un 72% del presupuesto en su primer año de gobierno.

Con la cabeza a lo alto, Márquez reconoce con orgullo que gracias a esa gestión, temas como la construcción de una nueva sede para la Escuela Normal Superior de Ubaté (ENSU), que solucionará el hacinamiento; y el Patinódromo, que permitirá focalizar el turismo deportivo con todo un desarrollo económico y social, son una realidad.

Esta gestión también incluye una nueva Casa de la Cultura, aulas para la Escuela Antonio Nariño y el mejoramiento y la adecuación de la plaza de ganado, además de 400 unidades de vivienda, en el marco del proyecto departamental ‘Podemos Casa’.

A pesar que los números muestran un importante resultado en estos 32 meses de administración, la percepción de buena parte de la ciudadanía no favorece el ejercicio de Edgar Márquez como alcalde de Ubaté, ya que parte de esta gestión apenas está en ejecución y otra no arranca. Sin embargo, los convenios ya están firmados.

(Lea támbién: ‘Hemos avanzado en más del 50% de nuestro Plan de Desarrollo: Márquez)

El mandatario se ha visto enfrentado a temas de difícil resolución como la actualización del Plan Básico de Ordenamiento Territorial (POT), la inseguridad y el reciente cierre del matadero de Ubaté, que ha generado una cadena de críticas por la carencia de planeación en cada uno de estos aspecto.

A esto se le suma el mal estado de la malla vial, la invasión del espacio público, la llegada sin control de venezolanos y la carencia de políticas públicas frente a la población callejera de perros. Si bien, en muchos de estos aspectos el Alcalde no tiene responsabilidad directa y en otros ya ha adelantado trabajos, la sensación al interior de la comunidad es de inconformidad.

Opiniones

Para el concejal Fernando Cely, el tema del matadero es un problema heredado. “No es una deficiencia total y absoluta de esta Administración. Recibió un paciente en una unidad de cuidados intensivos que se le murió en sus manos. El problema del matadero viene desde el año 2001, y las administraciones, desde entonces, se dedicaron a lucrarse mas no a invertirle”, apunta.

Cely fue enfático en señalar que según las condiciones actuales en las que se encuentra la Planta de Beneficio Animal, será muy difícil su apertura. “Para mi el matadero se murió”, cuenta.

Indica, además, que lo que le ha faltado a esta administración es trabajar en temas de cultura ciudadana. “Aquí andamos en contravía, botamos el papel a la calle y no se ha hecho nada contundente al respecto”.

Por su parte, el Personero de Ubaté, Daniel Sánchez, manifesta que la administración municipal presenta un balance positivo en lo que tiene que ver con la gestión de recursos públicos provenientes de los diferentes órdenes territoriales.

Sin embargo, señala que hay deudas pendientes, sobretodo en el “liderazgo administrativo”, para que contagie de sentido de pertenencia. “Necesitamos lograr que los ciudadanos sientan amor por su municipio y que cada uno se apropie con pequeñas acciones, como: limpiar el frente, no contaminar las fuentes hídricas, denunciar la inseguridad, ayudar al que lo necesita, generar empleo”, enfatiza.

A su turno, el concejal Fernando Moya fue más allá, e indica que la comunidad tenía mayor expectativa de Edgar Márquez. “Los cambios fundamentales que necesita Ubaté no se han dado. Creo que el Alcalde pecó al elegir funcionarios sin experiencia. Ubaté necesitaba de profesionales más idóneos y eso le costó para que la administración tomará rumbo en el segundo año”, detalla.

Para Moya, el mayor fracaso que tendrá esta Administración será el POT. “Según lo que hemos evidenciado, el POT no se va a llevar a cabo en este gobierno. Por ese lado considero que es un fracaso. Es una meta que no se cumple de su Plan de Desarrollo”.

No obstante, Moya resalta la austeridad en el gasto público, que permitió, de acuerdo a cifras presentadas, un ahorro anual cercano al 20%, que sirvió para ser invertido en temas salud. También aplaude el haber solucionado el problema de municipalizar los ‘patios’: “se organizó el tema. Acertó en esa decisión”.

Con relación al matadero, indica que era muy poco lo que se podía hacer. Aunque reconoce que le faltó una mejor planeación y manejo. Finalizó diciendo que atinó con el proyecto del Plan de Movilidad, en su primera fase de Zonas de Estacionamientos Regulados, será “un gran acierto si es bien administrado”, concluye.

Por último, el Presidente del Concejo, Richard Bernal, destaca la inversión social enfocada en la ampliación de programas como el Banco de Alimentos y el Centro de Vida Rural, con los que ha llegado a más de cinco veredas.

Bernal cree que no se ha trabajado en el arreglo de vías urbanas. “Falta arreglar numerosas vías. Por solo mencionar unas, ahí tenemos la calle 12 y calle 14 totalmente destrozadas. También se deben hacer reparcheos en diferentes sectores”.

Sobre el tema de seguridad, percibe que no se ha trabajado para incentivar la denuncia. “Se debe empezar campañas para que la gente pierda el temor a denunciar y vuelvan a creer en nuestras instituciones”, apunta Bernal.

Con voces en contra y a favor, Márquez tiene menos de 500 días para que logre canalizar la inconformidad a su favor y fortalezca el apoyo de la población que lo ha acompañado.

Unas de las deudas que el primer mandatario debe resolver y prestarle especial atención, son el arreglo de las vías urbanas y la adecuación de la ‘perrera’ municipal’, temas en lo que le ha faltado mayor interés, pero que si continúa sin atender, se les saldrá de control en su último año de Gobierno.

Jorge Suárez Celis

REDACCIÓN LA VILLA