Desde hace más de un año, la Unidad Municipal Agropecuaria de Ubaté (Umata), trabaja en el aprovechamiento de la tierra para crear un banco de forrajes (silo) con el fin de tener alimento para el ganado en las temporadas climáticas más difíciles. La iniciativa cuenta con la participación de seis asociaciones campesinas del valle de Ubaté, proyecto que es pionero en el departamento de Cundinamarca.

“Es un proyecto en el que vinculamos a la comunidad y hacemos alianzas estratégicas con la gente, les enseñamos a cosechar y a guardar comida como lo hacían los egipcios, a quienes la necesidad de comida en verano e invierno los obligó a guardar el alimento”, indicó Bernardo Carrasco, director de la Umata Ubaté.

Según la Umata, se han beneficiado alrededor de 16 mil campesinos en todo este proceso y en total son seis las asociaciones que hoy, de manera directa, están involucradas.

De acuerdo con estadísticas de la Umata, se han beneficiado alrededor de 16 mil campesinos en todo este proceso y en total son seis las asociaciones que hoy, de manera directa, están involucradas: Asosoaga, de Soaga; Agrocaya y La Esperanza, de Volcán 2; Asogagro, de Ojo de agua; Asoagroaguco, de Agua Colorada y Novilleritos, del sector de Palogordo.

Marta Franco, representarte legal de Asogagro, indicó que se han beneficiado con esta iniciativa ya que el silo de avena que les proporcionan a las vacas les ha aumentado la producción de leche. “Ahora que el pasto está seco por el verano se les da (el silo) y eso ha mejorado la producción. Nos ha parecido muy bonito ese programa”, concluyó.

Novilleros

En Novilleros (vereda de Palogordo) la Umata destinó cuatro fanegadas para la siembre de avena y maíz de Chócolo, terreno del que las seis asociaciones se benefician directamente. “El año pasado comenzamos con maíz de chócolo, de Simijaca, y continuamos con avena, la cual nos dio muy buena rentabilidad y que en este momento tenemos sembrada en Novilleros” indicó Carrasco.

De acuerdo con el director de la Umata, Novilleros es una tierra muy productiva, ya que ha tenido una rentabilidad de 20 a 22 toneladas por fanegada en producción. “Desde que iniciamos hemos tenido comida constantemente, porque no sembramos al tiempo, lo hacemos escalonado y vamos guardando”.

Como el predio (Novilleros) es del municipio, han llegado a un acuerdo para dividir las ganancias del proyecto: las asociaciones se llevan el 60 por ciento del producido y el municipio se queda con el 40 para la venta. “Las asociaciones colocan la mitad de la mano de obra, semillas, abonos, bolsas y nosotros colocamos manos de obra, maquinaria y el terreno”, acota Carrasco.

Y existe otro caso, si el productor brinda su terreno y el municipio la maquinaria, aquí el porcentaje de división es 50/50.

Cómo es el proceso

Quien lo desee puede hacer parte del proceso si cuenta con media o un cuarto de fanegada. “Es tener el terreno y las ganas de sembrar. Los ganaderos grandes no están acostumbrados a sembrar, solo a producir leche y a esperar comprar comida de otros lados o a la necesidad de un recibo de vacunación durante la época crítica y que les regalen comida”, acota Carrasco.

Cuando el productor finalmente se motiva a destinar un predio para sembrar y así asegurar reservas para los tiempos difíciles, los funcionarios de la Umata lo asesoran y empiezan a adaptar el terreno para sembrar la semilla. “Existen tierras distintas, pero también hemos sacado comida, lo importante aquí es que la gente tenga las ganas y estén muy motivados en sembrar. La semilla que nosotros adquirimos acá es de la misma zona y por ende se adapta rápido”, añade.

Todo este trabajo ha permito la integración entre estas asociaciones, las cuales no se conocían antes de la iniciativa. “Eso me ha parecido muy positivo. Una cosa es la plata y la otra es que uno conoce y se relaciona con más gente, lo que permite aprender más experiencias”, señala una de las representantes de las asociaciones.

Aspecto que para la Secretaría de Agricultura de Cundinamarca, Erika Sabogal, es de resaltar: “a parte de lograr un ejercicio que beneficia a los campesinos, permite unir a todo un gremio por un mismo fin, sobretodo en los momentos de mayor dificultad”.

La maquinaria

El último año, el municipio de Ubaté recibió una maquinaría más sofisticada para la Umata, que hoy le permite optimizar el tiempo de trabajo. “Contamos con una cosechadora y un vagón forrajero de tres toneladas, la cual pica y descarga; nosotros empacamos en bolsas. En eso nos ahorramos mucho trabajo”, indica el director de esta cartera.

Es tal el cambio que en un predio que se trabajaba sin la nueva maquinaria se podían demorar cosechando una semana y hoy, ese mismo trabajo se reduce a un día y medio. “Nos volvimos más eficientes y le estamos dando utilidad a las cosas que nos han llegado”, puntualiza.

Bultos de 40 kilos

El 40 por ciento que le corresponde a la Umata llega para la venta. Bultos de 40 kilos son vendidos al productor del municipio por 7 mil pesos. “No se les regala nada, se vende a un costo muy bajo y de muy buena calidad. En las épocas críticas, este mismo bulto lo consiguen a 17 mil pesos y viene de otro lado sin saber de qué plagas pueda traer, mientras que el que vendemos está hecho aquí, lo que genera mayor confianza. La gente lo ha adquirido desde el año pasado”, concluye.

La recomendación es que una vez se abre el forraje, se debe consumir y queda a voluntad del productor adicionarle melaza para cambiarle el sabor.

REDACCIÓN LA VILLA