De VIP y general a palco: precios, colados y largas filas

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Luego de finalizados los dos conciertos, realizados en Ubaté, en el marco del segundo Festival de la Alegría, algunos asistentes expresaron su insatisfacción con la organización de los mismos.

“Como ubatense me agrada vivir y participar de su Festival de la Alegría, ya que puedo compartir con conocidos y amigos de todas sus actividades que se llevan a cabo en los diferentes lugares de mi bello pueblo. Sin embargo, en los últimos años, con gran tristeza, veo que la organización de los conciertos que se realizan en la cancha del Instituto Bolívar no es la mejor, ya que a pesar de que dividen el espacio por localidades, estas no se respetan y muchos de los que adquieren entradas para General y VIP, de algún modo, logran ubicarse en las localidades de adelante incomodando a los que adquirimos el ingreso a palco”, indica Carlos, un asistente al evento.

Su malestar es compartido con otros asistentes debido al costo de las boletas adquiridas. Puntualmente, hace referencia al concierto realizado el 29 de julio, en el que se presentaron los artistas Alci Acosta, Poncho Zuleta, Arelys Henao y el Grupo Bananas. “Pagamos $1.700.000, por un palco para 10 personas, es decir, 170 mil cada uno, y esas mismas entradas en la noche las estaban vendiendo a 50 mil, y vi que uno pagó 20 mil para general, y resultó al lado mío”, relata René*, otro asistente quién dice sentirse “robado”.

El “desorden”, como lo llaman, generó inconformidad entre los recurrentes asistentes a estos conciertos en palcos. “Cada año tengo la esperanza de que la organización va a ser la mejor, pero no, siempre pasa lo mismo: ‘colados’ que pagaron mucho menos que uno, con mejor ubicación”, dice René, quien además alega que de nada sirve comprar con antelación las entradas a palco si el día del concierto se consiguen más económicas.

“Otro caso que observé es que la organización maneja unas manillas para entregarlas entre las personas que compramos palco. Estas van de algún color según el precio, pero resulta que después de un tiempo de iniciado el concierto, gente que compró boleta para localidad VIP se salta la baranda para llegar a palcos o simplemente los dejan pasar y resultan con manilla de palco, cosa que insisto, soy testigo. Pasa año tras año”, asevera René.

Pero no solo el ingreso y el valor de las boletas son objeto de críticas por parte de los asistentes. El acceso a los baños portátiles fue otro motivo de queja. “A las 2 de la mañana mi esposa necesitó usar el baño. Estábamos ubicados en la segunda línea de palcos y cuando llegamos a la fila pudimos observar que no había baño exclusivo para mujeres, lo cual es inaceptable. Cuando quisimos pasar a la parte de la tercera fila de palcos, donde sí estaban diferenciados los baños de hombres y mujeres, recibimos toda clase de trabas por parte de la logística, sin importar que les explicamos la razón por la cual queríamos ingresar a esa área”, cuenta Ismael*, otro inconforme con lo sucedido.

Las mismas inconformidades se repitieron en el segundo concierto, realizado el 5 de agosto, en el cual se presentó el esperado grupo mexicano Bronco. Al igual que el primer concierto, las largas y demoradas filas para el ingreso, los baños y el valor de las boletas para palcos fueron el común denominador de las festividades.

Sound Concert, la firma privada que coordinó la realización de los conciertos, respondió por medio de uno de sus líderes, Fredy Prada: “teníamos mesas platino para cuatro personas que costaban 200 mil pesos, es decir, que cada una pagaba 50, entonces en la taquilla llegaban y nos decían: -véndame dos boletas para una mesa platino-, y como había tanta mesa vacía en el primer concierto, entonces nosotros les vendíamos los dos cupos en 100 mil pesos”, narra Prada.

De acuerdo con el coordinador es muy difícil controlar toda la logística para evitar el paso de personas a las localidades que no les correspondían. “Ya el tema del VIP, que pagan 20 mil y luego resultan en palco, también puede pasar, ¿por qué motivo? Porque es muy difícil conocer todos los dedos de su mano para que una logística no le salga a uno tramposa y muy seguramente logren comprarlos con 10 o 20 mil pesos y pasar a palco”, señala Prada.

Sobre el tema de los baños indicó que se les otorgó a un tercero el manejo de los mismos y que se equivocaron al escoger al operario que los coordinó.

Aforo insuficiente

La cancha del Instituto Bolívar tiene una capacidad para 18 mil personas. Sin embargo, la asistencia no fue la esperada. En el primer concierto las pérdidas superaron los 60 millones de pesos, debido a los pocos asistentes. De 160 palcos, solo se vendieron tres, y en VIP, el número de asistentes no superó los mil, al igual que en general.

Para el concierto en el que se presentó Bronco, se vendieron 60 palcos, y en VIP, al igual que en General, la asistencia superó las 3.500 personas. Los dos eventos tuvieron una inversión aproximada de 570 millones de pesos, suma que fue asumida por el sector privado que coordinó el evento.

REDACCIÓN LA VILLA